Nació en Mestas, parroquia de Ardisana
(Llanes), el 11 de febrero de 1911, era hijo de Jacobo Alonso Corral y de
Nieves Cueto Valle, de Viegu (Ponga) y Rinsena (Llanes) respectivamente. Era el
menor de cuatro hermanos del segundo matrimonio de su padre, casado tras
enviudar de su primera esposa, con la que había tenido ocho hijos.
Aunque su fecha de nacimiento está
adverada (“11.02.11”), a partir de determinado momento de su vida la transmutó
por otra más redonda, el 12 de diciembre de 1912 (“12.12.12”), que es la que
señalaba, según relatan sus allegados e indican varios documentos.
Por lo manifestado por él al llegar
a Barcelona en 1937 (seguimos el contenido de la ficha de la Agrupación de
Socialistas Asturianos de Barcelona, en adelante ASA) sabemos que en su
juventud trabajó en la mina, en Olleros de Sabero (León) y fue miembro activo
de la UGT, en la que dice haber ingresado muy joven. Fue detenido por la
Guardia Civil cuando participaba en un comité de huelga, en dicha localidad
(1933).
A finales de octubre de 1934,
cuando contaba 23 años, contrae matrimonio con Carmen Niembro Valle, de
Cabrales, un año más joven que él, fijando su residencia en Llanes, en el Cuetu
Baju donde ejerció los oficios de carpintero y albañil. En julio de 1935
tuvieron un hijo y allí estaban avecindados al iniciarse la Guerra Civil.
Para entonces, se había
producido en Asturias la Revolución de 1934, a causa de la cual él manifiesta
haber estado encarcelado y la que sería su esposa haber sido “maltratada por la
Guardia Civil" (fichas ASA).
En 1936 forma parte activa de la
sección de Llanes de la Juventud Socialista Asturiana (JSA). La dinámica de
estos partidos políticos, tanto la JSA como la subsiguiente Juventudes Socialistas
Unificadas (JSU), fue convulsa y la vida orgánica de este militante es buena
muestra de ello. Siempre en primera línea hasta que dejó de estarlo y pasó al
ostracismo quizá obligado por la línea más ortodoxa de las JSU.
En el inicio de la guerra, sin poder
precisar fecha exacta, pero quizás antes de septiembre de 1936, y en el
"frente de Oviedo”, cae herido y pierde su brazo izquierdo, cuestión que
él siempre hizo notar, y que relató no siempre de forma verosímil.
En representación de las JSU,
aún sin unirse de facto en Asturias, en septiembre de 1936, tras el período en
que detentó el poder el Comité de Guerra, es propuesto para formar parte de la
Comisión Gestora Municipal y es elegido primer teniente de alcalde del
Ayuntamiento de Llanes (Acta n.º 1 de la CGM, Archivo Municipal), y pasó a
formar parte de la Comisión Permanente de Instrucción Pública y Asistencia
Social (Acta n.º 2, Ib.).
En el mes siguiente (6/10/1936)
fue nombrado para el "control" del Batallón 38, con comandancia en
Cangas de Onís, a modo dc comisario, figura aún no institucionalizada, en donde
estaban enrolados un buen número dc sus compañeros de Llanes y pocos días
después (14/10/1936), es elegido para el máximo cargo de la organización local,
como Secretario General de la JSU de Llanes en sustitución de Ernesto Mier Sáiz.
En esta misma asamblea se le encomienda la representación de la sección en el
«pleno de unificación» de las JSU de Asturias que se celebró en Gijón al día
siguiente, en el Teatro Robledo, con la asistencia de 300 delegados y donde
sería elegido Rafael Fernández como Secretario General.
En la representación que
ostentaba y por expreso acuerdo de la asamblea de la JSU de Llanes se le mandató
para «una reunión» con Juan Ambou, consejero de Guerra del gobierno de
Belarmino Tomás, lo que confirma la posición que ocupaba Alonso como
«representante obrero» en la Comandancia Militar de Cangas de Onís. La
organización del aparato de la guerra en ese momento político lo refleja bien, desde
su perspectiva comunista, el citado consejero en sus memorias, al referirse a
los días previos a su cese en diciembre de 1936. («Los Comunistas en la resistencia nacional republicana, Hispamerca.
Madrid, 1984).
A partir de enero de 1937 empieza
el declive político de nuestro personaje, y se le recrimina su ausencia de las
labores municipales, lo que se agudiza por no estar presente para el relevo de
la Alcaldía de Llanes, cuando José Sáiz es nombrado Secretario-Ayudante de la
Consejería de Guerra del Consejo de Asturias, con destino en Gijón. En una tormentosa
reunión (12/01/37) de la sección de las JSU de Llanes, en la que se debaten
estos hechos él alega que se encontraba en labores "organizativas" en
el Batallón de El Coritu, en la zona
de Cangas de Onís y el Pontón. En esas fechas comienza su militancia en
Federación Socialista Asturiana-PSOE, que ya nunca abandonaría.
Y en ese ámbito debía de estar hasta
el final de la guerra en Asturias (¿cómo Comisario?), en la jefatura en la
Comandancia dc Cangas de Onís, alcanzando el grado de capitán (Ficha ASA). A la
caída del frente del norte, en Asturias, sale por barco hacía Francia y de allí
a Cataluña (Barcelona). Su esposa, hizo similar itinerario con su hijo, de dos
años entonces.
Ambos se afilian a la ASA y a la
vista de los documentos de afiliación, por razones que desconocemos, es posible
que hubiera un distanciamiento entre ambos o al menos de lo manifestado por
Alonso se deduce un deseo de ocultar o cambiar su pasado. Las fichas se
hicieron ya en 1938, y las de él y ella llevan respectivamente los números 233
y 236, declarando haberse afiliado el 29 de octubre y 23 de diciembre de 1937,
y estar avalados por José Barreiro (consejero del Gobierno de Belarmino Tomás)
y Joaquín Ortiz (arquitecto del Ayuntamiento de Llanes) y en ambos casos por
José Sáiz (Alcalde de Llanes). En dicho registro el dice estar soltero, sin dar
datos de domicilio, y ella casada indicando domicilio, en Barcelona.
Sobre el historial político
-sindical ya indicamos algunos datos de ambos, y debemos ampliar de Alonso algo
más: su participación “en todos los movimientos huelguísticos que se han
planteado por iniciativa de mi Organización” que debemos entender es la UGT. Alguna
de sus manifestaciones, en una más exhaustiva investigación, debiera ser
contrastada por ofrecer dudas, que no ofrecen varias ausencias manifiestas, ya
que, si bien dice que milita en el PSOE desde enero de 1937, deja en blanco lo
de su militancia en JSU, su fecha de ingreso, sus cargos y responsabilidades
orgánicas en dicho partido y sus cargos políticos en Llanes, y todos fueron muy
importantes. A partir de estos datos solo podemos esbozar hipótesis.
Al finalizar la guerra en
Cataluña, el pasó a Francia y su esposa e hijo quedaron en Cataluña y allí
continuaron su vida. Tenemos constancia de su paso por el Campo de
Concentración de Le Barcarès y a partir de ahí su vida corre paralela -en una
parte- a la de su vecino llanisco Manuel Sordo Ardines.
Manuel y Antonio volvieron a
encontrarse cuarenta años después, en unas vacaciones en España, muerto el
dictador, después de haber compartido exilio durante muchos años y destino
camino del lager de Dachau. La Guerra
Civil había dejado su huella, a Alonso le faltaba el brazo izquierdo y a Sordo
el derecho. Lo habían perdido durante la guerra en Asturias. El exilio había
dejado su amargura, pero conservando ambos, al decir de sus allegados, intacto
su ideario. Vivieron para contarlo y reencontrase en Barru, en 1984: narra
quien presenció el encuentro lo inolvidable y emocionante de aquel abrazo a
modo de "tenaza humana”.
Tras dejar los campos de concentración
del sur de Francia, Antonio Alonso se dedicó a trabajos agrícolas en la zona de
Noè (Haut Garonne), sin que sepamos nada de Sordo, hasta el internamiento de
ambos en el campo-hospital de dicha localidad, operativo desde febrero de 1941
a septiembre de 1943. Una vez eliminado éste, pasarán al campo de Le Vernet
(Ariège), bajo control alemán. De este campo, en la última expedición antes de
su cierre en 1944, sale el núcleo inicial de la expedición conocida como «Tren
Fantasma (véase http://www.les-deportesdutrainfan tonme.org). Sus últimos 403
prisioneros son llevados (30 de junio) en camiones y autobuses de Le Vernet a
Toulouse, a la caserna Caffareli, y de allí, junto a otros prisioneros,
trasladados a la estación Reynal de Toulouse, de donde parten (3 de julio) en
una expedición de más de 700 deportados hacia Burdeos, Angulema y Burdeos de
nuevo (8 de julio), permaneciendo un tiempo en su estación de mercancías (9-11
de julio) e internados en su sinanoga 28 días (12 de julio-9 de agosto).
Durante este periplo inicial ya sufrieron bombardeos y ametrallamientos de la
aviación aliada, se produjeron algunas fugas y fueron sacados algunos para ser
fusilados. Reemprendida la marcha (8-9 de agosto) atravesando de noche las
desiertas calles de Burdeos, son reembarcados en el mismo andén y enganchados
más vagones salen hacia Nimes y Remoulins, donde permanecerán cuatro días
(13-17 de agosto). En este trayecto, por la región más calurosa de Francia en
agosto, también hubo evasiones y bombardeos.

Campo de Noé. Tercero por la derecha, fila de atrás.
Un día más de camino y llegan a
Roquemaure, donde abandonan el tren y hacen un trayecto a pie de 17 kilómetros hasta
Sorgues, cuyos habitantes jamás olvidaron aquella horrible comitiva, a la que
ayudaron con agua y frutas y a la evasión de veinte miembros de la misma.
Embarcan nuevamente en la estación de Sorgues y en la siguiente jornada (19 de
agosto), en la de Pierrelatte, un ametrallamiento deja siete muertos y varios
heridos, y en la de Montelimar otros cinco y varios heridos consiguen no
retornar al Convoy que sigue su marcha y, antes de amanecer (20 de agosto),
tras levantar las planchas del suelo de los vagones, huyen trece más. En Livron-Loriol antes de llegar al puente
sobre el rio Drôme, que den cruzar a pie por estar dañado se evaden otros
cuatro y al pararse el tren en la siguiente estación, Valence, lo hacen otros
veintiuno.
De allí parten un día después
(21 de agosto) tras cambiar de locomotora y paran ante el Puente del Isère,
cortado por un bombardeo, donde son transbordados, tras pasar el puente a pie,
a otro tren que traen de la siguiente estación, para continuar por Saint Rambert
d’Albon (cuya estación incendia el jefe de la expedición), Serezin de la Tour
(un evadido) y Neuvile-sur- Saône (tres evadidos) hasta llegar a Dijon (24 de
agosto, por la noche) tras arreglar desperfectos en la vía por sabotajes de los
maquisards.
El avance por la situación de las
vías bombardeadas se torna muy problemático, a partir de aquí, pero continúa su
marcha por Is-sur-Till, Chalindrey, Sangres, Andilly (25 d agosto) haciendo
desvíos para sortear puentes y vías destruidas e inservibles, lo que obliga a
frecuentes paradas. Por fin llegan a Lecourt entre cuya estación y la de Merrey
se evaden, levantando las tablas del vagón más de setenta prisioneros, a los
que hay que añadir tres más en Neufchâteau el mismo día.
Por fin llegan a Sarrebruck (27
de agosto), ya es Alemania, el tren rueda más rápido y al día siguiente, tras
58 días de viaje, llegan a Dachau, por la noche.
La información de que
disponemos, después de la llegada de Alonso al Campo de concentración de Dachau
(Baviera) y hasta el momento de la liberación tras ocho meses de internamiento
es fragmentaria y presenta ciertos problemas. El «Libro Memorial de los
españoles deportados a los campos nazis (1940- 1945)» de Benito Bermejo y
Sandra Checa, nos aporta los siguientes datos: Municipio: Llanes; nombre:
Alonso Cueto, Antonio; nacido el: 12/12/1912; stalags o prisiones: Burdeos (09/08/44); fecha, lugar deportación y
matricula: 28/08/44, Dachau, 94191; traslados y otras matriculas: Auschwitz,
Mauthausen.
De su fecha de nacimiento ya
hablamos, y el número de registro en Dachau es el 94123, ya que el señalado
corresponde a un toledano de igual apellido. Sin embargo, sus estancias en
Auschwitz (Polonia) y Mauthausen (Austria) ofrecen -como veremos- algunos
problemas, y sí podemos afirmar y completar los datos del «Libro Memorial» respecto
al lugar en que fue liberado, en Sachsenhausen - Oranienburg, posiblemente el 25
de abril de 1945.

No conocemos si hay fuente de
información documental que Bermejo y Checa hayan manejado para señalar su
presencia en Auschwitz y Mauthausen. Sus allegados relatan como segura su
estancia en Auschwitz, por habérselo oído a él, pero curiosamente- no señalan
ninguno de los otros lugares. Por otra parte, en apoyo de la tesis de su paso
por Auschwitz está lo que señala una carta, fechada en Noé (Haut Garonne) el
4/10/1946, que envió a José Barreiro, Secretario de la Comisión Socialista
Asturiana (CSA)- PSOE, (Fundación Barreiro, Oviedo, Archivo de la CSA-PSOE,
referencia 1044) en la que le indica donde está después de “seis años de
internamiento en Francia [1939- 1944] y dos en Alemania y Polonia [1944- 1945]...".
Suponemos que al señalar Polonia se refiere a Auschwitz, y al señalar Alemania
se refiere a Dachau y Sachsenhausen no cita Austria, donde se encuentra
Mauthausen, lo que nos obliga a pensar que quizás no estuviera allí.
En Dachau figura inscrito como zugang (prisionero de entrada) el 28 de
agosto de 1944 y en Sachsenhausen-Oranienburg debió de estar un período
importante de los citados ochos meses de internamiento. Este campo fue
construido en 1936 en las proximidades de Berlín, oficialmente era "Campo
de Educación de Sachsenhausen, pero la mayoría de los deportados lo conocían
como "Campo de Oranienburg. No fueron muchos los españoles que pasaron por
el mismo.
Eduardo Pons Prades, en su libro
«Los cerdos del Comandante. Españoles en los campos de exterminio nazis»,
escrito en colaboración con Mariano Constante, al referirse a este campo,
publica los testimonios de cuatro deportados, Francisco Largo Caballero, Bernat
García, José Carabasa, y Felipe Noguerol, y un apunte biográfico de Juan Ripoll
Pedrosa, además de una reseña del episodio conocido como «Tren de la Muerte».
Para los miles de deportados
republicanos españoles, la figura de Largo Caballero -Secretario General de UGT
y figura destacada del PSOE, Ministro de Trabajo y Presidente del Consejo de
Ministros durante la II República- fue la de un personaje venerable, y García y
Carabasa pertenecieron a su grupo más íntimo en el campo. De Antonio Alonso
Cueto podemos decir que estuvo muy próximo a dicho grupo, los tres lo citan en
los testimonios de su experiencia concentracionaria.
El testimonio de Largo Caballero,
sacado de su libro «Mis recuerdos. Cartas
a un amigo» (Estados Unidos SA, México, 1954), es parco a la hora de citar
nombres y amigos. De los extranjeros dice "...hablaba con muchos, pero
confiaba en pocos…y añade...sólo cuatro personas merecieron mi intimidad…” pero
no cita sus nombres. El permaneció todo el tiempo de internamiento (del 31 de
agosto de 1943 al 24 de abril de 1945) en la enfermería Y gozó del respeto y
admiración de sus compatriotas que lo visitaban asiduamente.
De los españoles, no obstante, solo
nombra a Bernat García y a Carabasa, (le impresionó el encuentro con el
primero) y de ambos dice: "los compañeros García y Carabasa, catalanes ambos,
pudieron hacerme y me hicieron algunos favores que agradeceré mientras
viva". Y también a Fargas (propiamente Fargues) que estaba junto a él en
la enfermería en el momento de la liberación y a Alonso.
Del llanisco dice: "Un
español –asturiano- llamado Alonso, que perdió en nuestra guerra civil el brazo
izquierdo, nos contó que cuando lo llevaron a Alemania, desde Burdeos, iban en
un tren con unos seiscientos más, en vagones que se emplean para transportar
bestias. En cada vagón iban ochenta o noventa personas de pie, sin sentarse. En
estas condiciones tenían que hacer sus necesidades; no les dieron apenas de
comer y beber, y si alguno se ponía enfermo o moría lo echaban a un lado y
asunto concluido. Tardaron en llegar al punto de destino cincuenta y cinco
días, excepto más de la mitad que quedaron muertos en el viaje, por bombardeos
o por enfermedades, por falta de resistencia. Al convoy aquél lo bautizaron con
el nombre de «El Transporte de la Muerte»"
Pons Prades acota a este texto
de Largo Caballero que a este transporte le dedica un relato más adelante en su
propio libro. Efectivamente, siguiendo el libro de Christian Barnadac, «Le train de la mort» (París, 1970),
narra la peripecia de este convoy que parte de Compiègne (Francia) el 2 de
julio y llega a Dachau el 5 de julio de 1944, con más de 2.116 deportados, de
ellos 65 españoles, de los que llegaron vivos 1.630, de ellos 40 españoles de
los que cita sus nombres, sin que aparezca Antonio Alonso Cueto.
Confunde Largo Caballero el
episodio, que asume Pons Prades en la acotación señalada, ya que lo que Alonso
le narró es otro episodio, el del “Tren Fantasma”, formado en Burdeos, con un
grupo original del Campo de Le Vernet (Ariège) de donde parten el 30 de junio y
tardan 55 días en llegar a Dachau el 24 de agosto de 1944.
El testimonio aportado por
Bernat García es el más importante a los fines del seguimiento del llanisco
Alonso, respecto a Largo Caballero –entre otros detalles y confirmado como
vimos por él- dice haber sido “de los españoles que más convivió con Largo
Caballero, hablando con él, al pie de su cama durante horas y horas".
Cuando a raiz de una discrepancia estuvo dos domingos sin visitarlo dice:
"entonces él por medio de un mutilado nuestro, Alonso, un muchacho
asturiano, me mandó llamar”.
García había llegado a Oranienburg
en enero de 1943, donde sólo había un español, y llegarían a ser "algo más
de un centenar de compatriotas, de los que sólo nos salvamos los veintiséis de
la foto, que te adjunto y don Francisco Largo Caballero"; hace referencia
a la foto que le envía a Pons Prades para su libro, en la que figura Alonso, y
que éste reproduce en su libro.
El testimonio de Carabasa, en
fin, confirma lo señalado, ya que detalla los nombres de los 25 supervivientes,
más el propio informante "y Francisco Largo Caballero... que se salvó
gracias a unos presos médicos belgas... y a la ayuda moral y material, de sus
compatriotas, que no le abandonaron un solo instante". Del cotejo de la
foto y del detalle de los nombres deducimos que los supervivientes fueron 28,
ya que uno de los que están expresamente señalados en la foto no está en el
listado.
A su vuelta a Francia, Alonso
retornó a Noé donde se instala y reanuda su militancia socialista, de la que
tenemos noticia por la correspondencia que mantuvo con José Barreiro, de la
CSA. La misma está compuesta por cuatro cartas de las cuales una aporta más
datos, la primera ya citada, por las circunstancias que señala acerca de compañeros
mutilados de guerra que viven en su zona y sobre su propia vida y que firma
como Alonso el Verde, apodo familiar de varias generaciones, por el que era
conocido. Un dato refiere en la misıa acerca de la que posiblemente fue su
segunda compañera cuando le dice: "Sabrás que antes de ser deportado se me
ha muerto la esposa en un sanatorio de tuberculosos en el departamento de Ain,
aún no pude ir a visitar su tumba; vienen de enviarme la fe de muerte, estos
días, con la fecha y lugar de su muerte y dándome a conocer que sus ropas, que
yo reclamaba, han sido quemadas por evitar contagio, ya que era tuberculosa.
Esta es mi suerte en este bendito país".
El resto de las cartas (la última
del segundo semestre de 1947) aportan pocos datos. Por ellas sabemos sus
penurias de mutilado, ex deportado y exiliado, de cómo vivía con una familia de
escasos recursos que le daba la comida y que debió abandonar por necesidades
familiares de ellos, yendo a vivir con un compañero mutilado.
En los inicios de la década de
los cincuenta inició una nueva vida familiar, junto a una asturiana exiliada,
con la que tuvo un hijo y con los que visitó Asturias. A pesar de su minusvalía
trabajó como pintor hasta su jubilación. Falleció en Toulouse el 19 de
diciembre de 2002.
José Luis Villaverde Amieva