viernes, 25 de junio de 2021

José Pérez Pérez, de Luarca

 



                                     
                                                                  Stalag XI-B de Fallingbostel


José nació  el día 7 de abril de 1911 en La Montaña (Riunegru en asturiano), parroquia del concejo de Valdés . Era hijo de Alfonso Pérez Ochoa y de Carmen Pérez Fernández, ambos naturales y vecinos de Luarca. A los 23 años, el 25 de setiembre de 1934, se casó con Dolores Suárez González . El matrimonio vivía en la calle de la Pescadería de Luarca, capital del concejo. No disponemos de datos sobre la existencia de posibles descendientes.

Aunque aún no tenemos información que lo confirme, todo indica que José Pérez Pérez habría sido combatiente  en la guerra civil contra los franquistas y que por ello formó parte del exilio de los vencidos en 1939. Como otros 60.000 republicanos españoles, se enroló en Francia en una Compañía de Trabajadores extranjeros (CTE). Al inicio de 1940, su Compañía - 4ª CTE - , fue trasladada  a la frontera con Alemania, concretamente a la localidad alsaciana de Baerendorf, donde reforzarían probablemente los trabajos de consolidación de la Línea Maginot. 

Cuando en mayo-junio de 1940 las tropas alemanas lanzaron su ofensiva sobre Francia, los refugiados españoles junto a los soldados franceses, holandeses, ingleses y belgas fueron capturados por el ejército alemán y trasladados a campos de prisioneros de guerra. José estuvo prisionero en el frontstalag 140 de Belfort, con el numero  8511.  

Permaneció  en Belfort hasta el 25 de enero de 1941 , fecha en la que fue transferido al stalag XI-B Fallingbostel, un campo de prisioneros de guerra situado entre Hamburgo y Hannover, donde ingresa con el numero 86955. La distancia que separa este stalag de Fallingbostel y el campo de concentración nazi de Mauthausen, cerca de la ciudad austríaca de Linz, es de 858 kilómetros. Un tren cargado de prisioneros recorrió esa distancia durante dos  días del frío mes de enero de 1941. Hacinados, como el ganado al matadero,  llegaron el  día 27 de enero a la estación de Mauthausen en el que sería el transporte más numeroso de deportados españoles a un campo nazi, con 1.506 hombres.

Con 30 años, José Pérez Pérez fue registrado con el número de prisionero 6489 y refirió como ocupación  camarero . A los dos meses,  fue seleccionado para ser enviado al subcampo de Gusen el 29 de marzo de 1941, pasó a ser el prisionero  número  11398.

Como explica la historiadora austriaca Martha Gamme: " La mayoría de los prisioneros españoles murió en Gusen en el invierno del 41 al 42. El clima fue terrible y duro, con temperaturas de menos 25 a menos 29 grados, había hambre y un trabajo durísimo en las canteras “.

José , nuestro compatriota, resistió con vida en Gusen hasta el 15 de agosto de 1942, cuando fallece a los  31 años.

Su esposa, Dolores Suárez González, intenta en 1943 obtener información  a través de la Cruz Roja sobre el paradero de su marido, del que manifiesta no tener noticias desde que fue hecho prisionero por las tropas de ocupación alemanas. Será a través de la Cruz Roja como le llegará la notificación , a su dirección de entonces en  la calle Fuencarral 125 de Madrid , de la fecha de fallecimiento de José Pérez Pérez en el campo de concentración.

 Biografía   escrita   por   Begoña   Álvarez   Cienfuegos


Fuentes:

-Registro  civil

-Archivos Arolsen

-Deportados.es

-http://cartasdelexilio.free.fr

- Investigación Grupo Deportados Asturias



martes, 22 de junio de 2021

MANUEL CORTÉS GARCÍA, de Pechina (Almería) y vecino de Gijón. (Familia Cortés García)

Retrato realizado en el campo de Mauthausen para el documento identificativo de pertenencia al Kommando Poschacher.


Manuel nació el 23 de febrero de 1925 en Pechina, fruto del matrimonio formado por Francisco Cortés Borrás, de oficio zapatero y natural de la localidad de Huécija (Almería) y Carmen García Gutiérrez, natural de Pechina.

José fue el primogénito de una familia numerosa, nacido 9 de mayo de 1913.   El día 17 de enero de 1915 nació el segundo hijo, Francisco. La tercera será María del Carmen de la Encarnación nacida el 5 de abril de 1917  y fallecida  como consecuencia de la alta mortalidad infantil de aquellos años. El 27 de noviembre de 1919  otra niña vino a sumarse a sus tres hermanos anteriores,- que habían vuelto a ser dos -. Fue bautizada con el nombre de María de los Ángeles. El 30 de enero de 1923 nace Jacinto, bautizado con el nombre de su abuelo materno y el 21 de enero de 1930, nace  Aurora, la última que vea la luz en Pechina pero no el último nacimiento en la familia. Es el séptimo nacimiento en una familia más que numerosa.

En 1930 la situación económica en la provincia de Almería era muy precaria, más aun para una familia con seis hijos y con un oficio de zapatero, aunque los hijos mayores aportasen algún dinero a la economía familiar. Esta situación hace que los Cortés García emigren a Cataluña  huyendo del hambre y en busca de una mejor situación.

En 1931, con la República recién instaurada en España, la familia Cortes García llega a Cataluña y se instala en el Prat de Llobregat, cerca de  Barcelona. Allí todos los hijos aprenderán catalán y se arraigarán.

El padre continuaba con su oficio de zapatero y el hermano mayor, Pepe (José Cortés García), había encontrado quehacer en una papelería. Jacinto Cortés tenía 13 años cuando estalla la guerra y su hermano Manuel no había cumplido 11. Quisieron afiliarse a las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) de Cataluña, pero no los van a admitir; eran todavía demasiado jóvenes. Se conformarán con ser "soldados" de Cataluña. Iban con toda la pandilla de amigos hasta Gavá y allí buscaban hierro entre los vertederos y lo buscaban en el fondo, encontraban con ello que era una manera de contribuir en aquella guerra que habían hecho suya.

Oían explicar las batallas a los mayores, recibían las cartas del hermano, Pepe, que estaba en el frente del Ebro y se imaginaban que todo aquello era una gran, extraordinaria aventura. Pepe había marchado al frente lleno de entusiasmo y de convencimiento, era el ídolo de toda la familia y el maestro, en cuestión de política, a los ojos de Jacinto y de Manuel. Los dos hermanos, cuando bombardearon el "Komsomol", un barco soviético, venderán trozos (del barco) para recaudar dinero que aportar a la precaria economía familiar. Y el pequeño Manuel va a ser el que más recaude de todo el Prat. Jacinto Cortés cumplirá 16 años el mismo día que atraviese los Pirineos hacia Francia. Desde entonces no ha vuelto a Cataluña.

El 25 de mayo de 1932 nació Ángel y el 20 de noviembre  de 1936 sería el último nacimiento en el seno de esta familia: María del Carmen. Nueve hijos en total de los que ya faltaban dos.

El año 1934 que pasará, entre otras cosas, a la Historia de España por la revolución de Asturias vendrá a ensombrecer el hogar de la familia Cortés García. Su segundo hijo, Francisco, fallece de un ataque al corazón con 19 años en la Rambla del Prat.

La ebullición política que agitaba España, desde la instauración de la IIª República, era especialmente importante en Cataluña y la familia Cortés García vivía el día a día. Los hijos mayores ya participaban en reuniones y asistían a mítines de las organizaciones sindicales y políticas de izquierdas.

Con el  golpe de estado de 1936 la familia Cortés  quedará marcada para siempre. “Pepe” como llamaban al hijo mayor, se incorpora al frente y conoce a una chica de Hoz de la Vieja (Teruel), Isabel Gascón Lambeja, con quien se casa. Desconocemos si dejó descendencia.  En la Batalla del Ebro fue herido en una pierna y ésta le es amputada en el hospital de  Figueras.

Roto el frente del Ebro la Familia Cortés García, como cerca de 500.000 españoles civiles, militares, niños, ancianos, enfermos, heridos... cruzó la frontera, en pleno invierno del Pirineo, el 8 de febrero de 1939, en  un viaje al exilio forzado lleno de penurias. Habían dejado la casa del Prat del Llobregat con los colchones embalados y a duras penas habían tenido tiempo para recoger cuatro bártulos para el camino.

En el camino de la "retirada" estaban el padre, la madre, y seis hermanos: Ángeles, que tenía 20 años, Jacinto, de 16, Manolo, de 13, Aurora, de 11, Ángel, de 8, y la pequeña, Carmen, que acababa de cumplir 3 años, pero faltaba Pepe. Desde Ruelle, la familia Cortés reclamará al hermano herido, que desde que lo dejaron en la ambulancia no sabían dónde se encontraba. Darán su dirección a través del SERE [Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles].

Un soldado comprará pan para la familia Cortés cuando ya iban para Francia, en Cervera de la Marenda. El padre cortará el pan en rebanadas finas y las repartirá. El pan se había acabado y los padres ni lo habían catado. En la estación de Cervera los hombres de la Cruz Roja los vacunarán a todos. Un gendarme quería enviar a los hombres de la familia Cortés hacia Argelés Sur Mer (campo de concentración francés), pero ellos se agarrarán fuertemente, los pequeños acurrucados contra sus padres, y un ferroviario francés los defenderá.

El 20 de agosto de 1940 todos los refugiados  del campo de Les Alliers son llevados a la estación de tren de  Angoulema, para  su deportación al campo de Mauthausen. El viaje va a  durar cuatro días, entre el 20 y el 24 de agosto, fecha de la llegada a la estación del pueblo. En los vagones que partieron de la ciudad francesa iba toda la familia Cortés. José, el mayor, era el único que había sido combatiente en la guerra de España y llegaba a Mauthausen mutilado de una pierna.

La familia Cortés García, que había llegado completa a Mauthausen (Austria) en el famoso "Convoy de los 927”, se divide. Allí quedan el padre, Francisco, y sus jóvenes hijos: José (el Pepe como le llamaban) mutilado de una pierna, Jacinto a y Manuel. El resto,  la madre Carmen, y las hermanas Ángeles, Aurora, Carmen, - la más pequeña - y Ángel , son introducidos de nuevo por los SS en los vagones y reemprenden un viaje por media Europa, ahora en sentido opuesto, que acabará en la frontera española, cuando se haga su entrega a la Guardia Civil. Regresarán al Prat del Llobregat.

El 24 de agosto de 1940  son inscritos en el Campo de Concentración de Mauthausen: Francisco con el  número 3.936, José con el número 4.221, Jacinto con el  número 9.030 y Manuel con número 3825. Con fecha 24 de enero de 1941, tanto el padre, Francisco como José, son trasladados al "Kommando" (campo menor dependiente del principal) de Gusen I y anotados a los números 9.146 y 9.148 respectivamente.

El historiador Benito Bermejo refiere el protagonismo de Jacinto y Manuel como “Poschacher”, principalmente  Jacinto Cortés, que será la persona a quien Boix confió la salida del campo del paquete con las fotografías y quien las ocultó en el pueblo de Mauthausen:

Los dos Cortés que quedan vivos formarán parte más tarde de un grupo de trabajo (Kommando) que servirá desde 1943 a la empresa Poschacher, que posee una cantera en las inmediaciones del pueblo. Esto origina un ir y venir entre el pueblo y el campo.

Lo que en una primera fase ha sido estrechamente vigilado acaba relajándose, y finalmente, este grupo de jóvenes - todos españoles - acaba realizando el trayecto diario sin vigilancia.

A principios de octubre de 1944 se llega a una situación nueva: abandonan el campo definitivamente. Son provistos de documentación como trabajadores civiles extranjeros y, aunque no pueden abandonar el Término Municipal de Mauthausen, sí pueden en sus horas libres circular por éste.

Fue aprovechando el trayecto diario entre el campo de concentración y la empresa cuando Jacinto procedió a bajar al pueblo y ocultar en los lugares en que trabajaban un paquete que contenía fotografías sustraídas del servicio fotográfico del campo.

Cuando a principios de 1945, la empresa Poschacher se vio obligada a cesar temporalmente su actividad (la producción de granito y áridos), Cortés, consciente de que los iban a destinar a otros lugares, procedió a entregar el paquete a una mujer con la que había establecido confianza. Se trataba de la señora Pointner.

Cortés añade que, en un primer momento, ocultó el paquete con las fotografías en la propia cantera en que él y sus compañeros trabajaban. Pero en febrero de 1945 descubrieron que una parte del grupo (entre los que él se contaba) sería enviada a Linz, a veinte kilómetros de Mauthausen. En aquellos días Cortés y varios miembros más del grupo habían trabado cierta amistad con una familia del pueblo, cuya casa estaba situada muy cerca del lugar de trabajo y del alojamiento. Fue Jacinto quien le pidió a Anna Pointner que ocultase el paquete de fotografías que Boix la había entregado, a lo cual accedió esta mujer. Inmediatamente después de la liberación del campo, no sería Cortés quien acudiera a buscar las fotografías (pues tardó varios días en poder llegar desde Linz), sino su compañero de grupo Jesús Grau, acompañado de Manuel San Martín y del propio Boix."

Jacinto, al salvaguardar las fotografías, aún a riesgo de su vida,- que tan poco valía en aquel infierno -, pudo ayudar a poner en manos de la Justicia esos documentos tan importantes que inculparon, de alguna manera, a aquellos que negaban la existencia de los campos y por eso todas las personas de bien deben tanto a aquellos jóvenes "Poschacher”, que se jugaron la vida para demostrarle al mundo que aquella barbarie sí existió y para que la Justicia cumpliera su cometido.

El padre, Francisco, moriría en el subcampo de Gusen, el día 26 de agosto de 1941, un año después de su llegada a Mauthausen. Un mes más tarde, el 25 de setiembre Pepe, el hermano mutilado de guerra, fue asesinado asfixiado por los gases en un "camión fantasma”, también en el Kommando Gusen I.

Tras la liberación, los dos hermanos Cortés, Manuel y Jacinto, regresaron a Francia como la mayoría de los españoles. Jacinto volvió a Angulema. Poco sabemos de él desde entonces. Sí conocemos que casó con Severina y que  trasladó su residencia desde Angulema a Perpiñán donde, en agosto de 2003, falleció sin haber vuelto a pisar tierra catalana desde que salió al exilio  en 1939.

Manuel participó activamente en los ambientes políticos de izquierdas franceses, de donde salió para llegar a Polonia y afincarse allí. Realizó estudios de ingeniería y ejerció como tal. Casó con una joven polaca en noviembre de 1949 en la ciudad de Bytom -Katowice y, al menos, conocemos la existencia de un hijo y una hija. Regresó a España y se estableció su residencia en Gijón (Asturias). 

En el año 2003 nos dejaban, esta vez para siempre, Jacinto (en agosto) y Manuel (el 11 de  septiembre), los "Poschacher" (los "pochacas", como les decían los españoles de Mauthausen) Carmen, su madre, había  fallecido años antes, el 5 de agosto de 1963, en el Prat del Llobregat, de donde nunca debieron ser forzados a emigrar. Allí vivieron también sus hijas e hijo, Ángeles, Aurora, Ángel  y Carmen con sus respectivas familias.

En Febrero de 2005, el Excmo. Ayuntamiento de Pechina dedicó unas Jornadas de reconocimiento y homenaje a los miembros de la Familia Cortés García. Desde el Prat del Llobregat (Barcelona) vinieron, Ángel (y su esposa) y Carmen -. María de los Ángeles quedó en Barcelona por problemas de salud. También llegó, desde Gijón (Asturias), la hija de Manuel Cortés.

En un emotivo acto en el Ayuntamiento de Pechina se les hizo entrega de placas conmemorativas a los miembros de la familia, y a personas e instituciones que hicieron posible que dicho acto se celebrara, entre ellos a José Sedano Moreno, escritor de  la historia de esta familia y Secretario delegado del Centro Virgitano de Estudios Históricos de Berja (Almería), condecorado también por su labor .La prensa escrita y la televisión local y autonómica se hicieron eco del evento. Paralelamente a los actos, los asistentes pudieron contemplar la exposición sobre el régimen nazi y el universo de los campos de concentración que se  desarrolló por media Europa.

Biografía cedida por Pepe Sedano. 


                                      

Foto en grupo de Ángel Cortés García: Primero por la izquierda arriba, Ángel Cortés García. Tercero por la izquierda arriba, Manuel Cortés García, primero de rodillas y tercero por la izquierda arriba, los Hermanos Gallo y el primero por la derecha arriba, "El sardinilla" (desconozco el nombre)

domingo, 20 de junio de 2021

JOSÉ MARTINEZ ÁLVAREZ, de Trubia (Oviedo)

 

  



José Martínez Álvarez, nació en Trubia (Oviedo), el 7 de septiembre de 1918. Era hijo de Palmira Álvarez y Nicolas Martinez, que vivían en la calle Augusto Figueroa de Madrid, cuando su hijo se exilió en Francia tras la guerra civil.

José era encuadernador según consta en los datos, de los archivos alemanes. En Francia se alistó en la 22ª C.T.E., que junto a otras cuatro compañías españolas (23ª, 24ª, 25ª y 26ª), estaba ubicada en las proximidades de la localidad de Morhange y  fue enviada en noviembre de 1939 a las cercanías de la Línea Maginot.

Su cautiverio comenzó en el frontstalag de Belfort, donde fue apresado por los alemanes. De allí, fue trasladado al campo de prisioneros de guerra, de Fallingbostel (Stalag XI-B), situado en la región alemana de Baja Sajonia. Pocas semanas después, el 24 de enero de 1941, fue subido a un tren, junto a 1505 españoles; el mayor convoy de prisioneros, que llegó a Mauthausen, el  27 de enero, tras un  viaje de tres días. Allí tuvo el número de prisionero, 13.128. El 30 de junio de 1941, fue trasladado a Gusen, donde fue asesinado el 8 de mayo de 1942. En el parte médico consta que murió de pulmonía.

Biografía de Esther Martínez Álvarez

Grupo Deportados Asturias

 

sábado, 19 de junio de 2021

MODESTO ÁLVAREZ GARCÍA, de Gijón

 




Nació el 2 de abril de 1910 en Gijón (Asturias), en la parroquia de Somió (Gijón). Sus padres, Leandro Álvarez y Amparo García, habían alcanzado cierta notoriedad, como aficionados al folklore, ya que formaban una conocida pareja de baile. La prensa de la época (El Comercio, 1907) nos señala su éxito en un concurso interregional celebrado en la Plaza de Toros de Gijón donde, como ganadores, con un premio de 150 pesetas. 


                                                    

                                             Amparo García, madre de Modesto.


Al año siguiente participan en Sevilla en un exitoso festival denominado España en Sevilla, representando a Gijón junto a otras parejas, e interpretando El Xiringüelu y La Media Vuelta, “celebrados bailes” asturianos.




Toda su juventud debió vivir en el domicilio familiar en la calle Ezcurdia 173-2º, y por su propia declaración, aunque no señala los estudios que llevó a cabo, sí sabemos que trabajó en la conocida empresa gijonesa Casa Ceferino Ballesteros, dedicada al comercio marítimo, como “empleado de oficina”. Perteneció del Sindicado de Transporte Marítimo de la CNT.

Al iniciarse la guerra civil, cuando contaba 26 años, se alista como miliciano en Gijón en el Batallón nº 12, de los de Asturias, que se renumeraría después como nº 212 (que hacía el séptimo de los nueve que se formara la CNT, conocido como Batallón Mario, por su comandante Mario Cuesta). Durante este tiempo la citada unidad estuvo desplegada en la zona de Cármenes (Comandancia de Pola de Gordón), provincia de León.

Avalado por la CNT es propuesto para el Cuerpo de Intendencia (enero 1937) y tras el curso correspondiente (iniciado en fecha 1 de febrero de 1937) es nombrado Teniente del mismo, adscrito a los Servicios de Intendencia de Asturias, donde desempeñó sucesivamente los cargos de Inspector y Administrador de Hospitales Militares.

Tras la caída del Frente Norte, con el final de la República en nuestra provincia, y a través de Francia, como tantos otros, arriba a Cataluña (octubre de 1937), reintegrándose en el Ejército del Este. Con fecha 20 de diciembre de dicho año es confirmado en el mismo como Teniente y destinado a la Jefatura Comarcal de Lérida, desempeñando allí la Jefatura de Transportes Militares y la de Cámaras Frigoríficas. Allí asciende, de facto, a Capitán de Intendencia, ya que la Comisión competente, rectificando la confirmación inicial le propone para tal empleo, lo que se lleva a efecto por Orden Circular de fecha 14 de mayo de 1938 (Diario Oficial del Ministerio de Defensa nº 122, de 22.05.1938) retrotrayendo la antigüedad en el empleo a 1 de agosto de 1938. La motivación debió ser el nivel de las tareas desempeñadas en la campaña de Asturias.

Más tarde al producirse la evacuación de Lérida, con el ejército republicano replegando hacia el este (abril 1938), fue destinado al Depósito de Intendencia de Tárrega (Lérida), como Depositario de efectos, y posteriormente como Oficial delegado de los distintos Servicios de Intendencia de Cervera (en la misma provincia).


                               

                                     Modesto y su hermano Herminio (caído en Cataluña)

Al terminar la guerra, pasa a Francia, como miles de españoles refugiados. Desconocemos si estuve antes en algún otro campo, pero en el mes de julio de 1939 se encontraba en el de Saint-Cyprien. El día 5 de dicho mes dirige una carta al embajador de México en Francia, en la que le señala que “de su reconocida amabilidad tendrá a bien incluirme…en la primera expedición que se efectúe para la noble e hidalga nación [México]...”. Añade que su “ficha de evacuado obra en poder del SERE” (Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles). Acompaña a dicha carta otra que recibe de José Antonio García (¿quizá pariente?) que lo reclama desde dicha nación.


                        

                       

Por esos dos textos sabemos el lugar exacto en que se encontraba (Campo 1, Barraca 6), en donde quizás estuviera desempeñando alguna responsabilidad en el Departamento Principal de Intendencia; o que tenía familiares en Francia, que también estaban en su misma ficha en demanda de evacuación del SERE (“conjuntamente figuran en ellas mis familiares”); o en fin, que el Sr. García obtiene de su amigo Félix Fernández-Vega (abogado llanisco, de Izquierda Republicana, diputado por Asturias de la coalición del Frente Popular –febrero 1936 - y ya exiliado en México), la gestión de que le dirija carta de recomendación al Sr. Narciso Bassols, embajador en Francia.

Pocos días después el embajador le contesta que ha de ser el SERE, quien haga la propuesta del caso a la legación diplomática. Lo cierto es que ésta no se produjo y que desgraciadamente no llegó a salir para México.

Sabemos que el 12 de febrero de 1940, abandona el campo de Argelés-sur-Mer y se alista en la Compañía de Trabajadores Extranjeros nº 125, cuyo recorrido comenzó en L'ILE JOURDAIN , situándose seguidamente  en  LE BOIS DE L'ARREAU . Fue detenido y enviado al Campo de Concentración de Mauthausen el 24 de agosto de 1940,  formando parte del denominado “Convoy de los 927”, que parte de Angulema cuatro día antes, por la referencias de llegada, y por el número asignado, el 3895. Entre los datos declarados entonces quedó registrada su profesión como “contable” y su madre como pariente cercano de referencia, en el domicilio familiar indicado. No estaba casado.

Todo ello parece indicar que es uno más de los deportados que estaban en el Campo de Les Alliers, de dicha ciudad (Stalag 184), y de los que más de 400 hombres, adultos y jóvenes, quedaron en Mauthausen, reenviando a España a mujeres y niños. No obstante hemos de señalar que uno de las principales trabajos para el estudio de dicho grupo, la obra de Alain Léger, Les indesirables, l’histoires oubliées des espagnols en pays charentais (Paris, 2000), no reseña a este deportado. Tampoco este autor le asigna el número de matrícula indicado a ningún otro deportado. Desconocemos la razón.


El 24 de enero de 1941, con el primer gran traslado colectivo de españoles, ingresa en el Campo de Gusen, donde se le asigna el número de matrícula 8996. Solo sobrevivió seis meses escasos, ya que falleció el 22 de julio de 1941, oficialmente a las “6:15 horas”, en dicho campo aunque el registro oficial señale, como en tantos otros, que falleció en Mauthausen, el campo central. Contaba 31 años.

Alguien, quizá su madre, debió interesarse por él en 1943, a través de la Cruz Roja, ya que la Oficina Principal de Seguridad del Reich remite carta a la Presidencia de la Cruz Roja Alemana, en fecha 30 de junio de 1943, en la que se señala que “el mencionado español rojo, que aparece en las listas proporcionadas, falleció el 22.7.1941 de un ataque al corazón en el Campo de Mauthausen. Si es necesario se puede solicitar un certificado de defunción en la Oficina del Registro Mauthausen II”.

A la familia le llegó la noticia de su fallecimiento el 10 de mayo de 1950.

 

Biografía elaborada por J.L Villaverde y Maribel Luna.

Investigación Grupo Deportados Asturias.

Fuentes:

          .      Familia de Modesto. 

·         Hemeroteca El Comercio (Gijón)

·         Arolsen Archives

·         CDMH

·         https://memoricamexico.gob

-     http://cartasdelexilio.free.fr/cte_es.html

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 14 de junio de 2021

EMILIANO CADIERNO RIERA, de Cancienes (Corvera)

 

                                      


Emiliano Cadierno Riera, nació en Cancienes (Corvera), el 13 de noviembre de 1914. Era el hijo menor de Francisco Cadierno Justel, maesstro y Rafaela Riera. Tuvo siete hermanos: Josefina, Laureano, Francisco, Olvido, José, Nieves y  Leopoldo.

Cadierno, era ingeniero mecánico.

El Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional, num. 299 del martes 14 de diciembre de 1937, dice lo siguiente:

 “En atención a lo solicitado y circunstancias que concurren en D._ Emiliano Cadierno Riera evadido del campo faccioso, donde ostentaba el empleo de alférez de Infantería, y en cumplimiento a lo dispuesto en el decreto de 8 de abril último [1], y lo informado por el Gabinete de Información y Control, he tenido a bien conceder a dicho alférez el ingreso en el Arma de Infantería del Ejército Popular, con su empleo y antigüedad de esta fecha, pasando destinado al Cuadro Eventual del XX Cuerpo de Ejército, al que se incorporará con toda urgencia”

En 1939 cruzó la frontera con Francia y fue acogido en uno de los hoteles de Perpiñán, que el Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles (S.E.R.E.), había convertido en centros de estancia y acogida de republicanos españoles.

Más tarde estuvo internado, en el campo francés de Compiegne, tras ser detenido el 7 de agosto de 1944, en la localidad de Rethondes, desde donde se le trasladó a Buchenwald el 17 de agosto, en un transporte por ferrocarril, que llegó cuatro días más tarde. Se le asignó el número de prisionero 81.100. Consta en la documentación que también pasó por el subcampo de Schönebeck, trabajando de manera esclava en una fábrica de construcción de aviones.

Parte de su familia emigró a Argentina, donde vive uno de sus sobrinos-nietos, el periodista Gerardo Cadierno, que escribió varios artículos sobre él y que ha aportado datos para la realización de la presente biografia de Emiliano. Recuerda que  su tía abuela Josefa, hermana del deportado, le contaba por boca de su hermano, que a muchos presos del campo, los trataban literalmente, como a perros: los encadenaban, los obligaban a ladrar y les arrojaban mendrugos.

El campo de concentración de Buchenwald, donde estaba recluido Cadierno, fue liberado el 16 de abril de 1945. Posteriormente fue juzgado en un consejo de guerra (causa ordinaria), en 1947, del que fue absuelto.  Volvió a Gijón donde vivió con su madre y su hermana Josefa.   Murió en Gijón de cáncer de garganta en 1952.

El Ayuntamiento de Corvera de Asturias ha inaugurado el pasado mes de agosto de 2020, a modo de memorial en recuerdo de los dos corveranos víctimas del horro nazi,  una escultura: "Abrázanos", obra del artista local Toby Govan, que quedó instalada en una zona ajardinada junto al muro del edificio de La Lechera, en Cancienes (Corvera de Asturias).

Nos queda por saber la historia,



con su amada Hildegard

Texto de la foto:

An Meine Geliebel Hildegad (“A mi amada Hildegard”). Emiliano

*Redacción : Esther Martínez Àlvarez (Grupo de trabajo Deportados Asturias)

Fuentes:

Arolsen Archives

Archivo familiar de Gerardo Cadierno

·        https://docplayer.es/121880899-Del-ministerio-de-defersa-nacional.html

·        https://www.combatientes.es/ListadodeProcedimientosTMT3BarcelonaC.htm

·        https://especiales.publico.es/es/memoria-publica/ficha/159170/emiliano-cadierno-riera

·        http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/search

·        https://www.lne.es/aviles/2020/08/22/concejo-honra-victimas-nazismo-14371236.html


·      


[1] (Núm. 87 de 11 de abril de 1938), cuyo artículo 2 señala: “A los combatientes del campo rebelde que voluntariamente se presenten en nuestras filas, además de respetarles la vida, se abrirá una información, y si de ella resultase probada su adhesión a La República, se les reconocerá por el Gobierno los cargos, situaciones y preeminencias que acrediten disfrutar o haber disfrutado tanto en la vida civil como en la militar.

 


Víctor Cueto Espina, de la Vega de Ceceda (Nava)

 




Stolperstein colocado en Gijón en Agosto 2022






Víctor nació en la Vega de Ceceda (Nava) el 23 de febrero de 1918, hijo de Herminia Cueto Espina, natural y vecina de La Vega, dedicada a la labranza. Por línea materna nieto de Cándido y Luisa de Piloña. Siendo todavía muy niño su madre se trasladó con él y su hermano mayor Chano a Gijón. En su infancia trabajó repartiendo tartas para una pastelería, así colaboraba con los gastos de la casa, en una situación familiar bastante precaria. Sus hermanos fueron Feliciano Cueto “Chano”, que trabajó en la mina La Camocha y falleció el 22 de marzo de 1999 en Gijón;  Antonio, fallecido en un accidente minero en 1963 con 34 años, José Valentín, fallecido el 10 de junio de 1987 con 61 años, también trabajador de la mina La Camocha; además María Dolores (Maruja), María de la Paz “Pacita” y Alfredo, éste último fallecido en Gijón el 15 de junio de 2013 a los 74 años.

Tras producirse el golpe de Estado, Víctor se alistó en las Milicias Populares, quedando adscrito al Batallón Planerías nº235 con fecha 15 de setiembre de 1936. Evacuó desde el puerto del Musel en Gijón, presentándose a las autoridades en Cataluña para reingresar en el Ejército de la República llegando al grado de teniente.

Tras la derrota de la República se exilió en Francia, donde fue internado en el campo de refugiados de Argelès-sur-Mer, al sureste del país. Posteriormente se alistó en el ejército francés hasta que fue capturado por los alemanes cerca de Dunkerque, en Malo-les-Bains, el 4 de junio de 1940. Fue ingresado en el Stalag XIII A, situado en la ciudad bávara de Sulzbach-Rosenberg, donde se le asignó el número de matrícula 65138. Posteriormente, el 11 de julio del mismo año, lo trasladaron al Stalag VII A ubicado en Moosburg an der Isar, también en Baviera, para ser finalmente deportado a Mauthausen el 5 de agosto de 1940. Allí le asignaron el número de matrícula 3438.

 En 1944 fue trasladado al subcampo de Ebensee situado en el municipio del mismo nombre, en Alta Austria. Al igual que más de 50  campos de diversa importancia en ese país, dependía de Mauthausen y había recibido los primeros prisioneros en noviembre de 1943. En Ebensee sería liberado Víctor Cueto Espina por las tropas americanas el 6 de mayo de 1945, pesando 39 kilos, teniendo que ser ingresado en un hospital militar cuando estaba a punto de morir.

Según testimonio de su hija: “Su padre, Víctor Cueto sobrevivió aquel infierno entre muchas casualidades porque un nazi por pura arbitrariedad lo sacó de la cantera y lo mandó a trabajar en una huerta; comía algún tubérculo a escondidas”. De las condiciones de salud en que se encontraban los prisioneros cuando fueron liberados puede dar idea aproximada el hecho de que, a pesar de las atenciones médicas y los cuidados recibidos a partir de aquel momento, unos 750 no pudieron recuperarse, muriendo en las semanas siguientes. Cuando su hija tenía 4 años su padre estuvo enfermo en el hospital durante 3 años, de tuberculosis ósea.

Ella recuerda anécdotas de la obsesión de su padre por la higiene y la limpieza, el orden riguroso y la prohibición expresa de dejar comida, como huellas de la disciplina nazi y el terror al que estuvo sometido.

Tras la liberación no quiso ir a vivir a Francia porque se sentía traicionado por el maltrato que recibieron los refugiados españoles en los campos de internamiento franceses   así que decidió quedarse a vivir en Austria, a pocos kilómetros del lugar donde lo habían deportado, en un lugar llamado Lenzing, pueblo industrial de  Alta Austria. A España no podía volver.

Allí se enamoró de María Horvath, nacida el 25 de enero de 1929, en Ödenburg  ciudad de Hungría cerca de la frontera con Austria. Ella vivió en su ciudad natal hasta el año 1939 que se trasladó a Lenzing, donde luego se instaló con su marido hasta el final de sus días.


                             

                                               María Horvath mujer de Víctor Cueto

 

                               


La pareja tuvo una hija llamada Silvia, con tanto coraje como su padre Víctor. Ella, Silvia Dinhof-Cueto, le hizo una promesa: “ que mientras ella viviera hondearía la bandera republicana en el campo de exterminio nazi de Mauthausen, donde murieron cinco mil españoles.

«Nunca hemos tenido el reconocimiento legal de las autoridades españolas, y siempre hemos sido los familiares quienes rendimos homenaje a nuestros seres queridos, tanto a los asesinados como a los supervivientes de los campos. Todos los años, el primer domingo después de la liberación —coincidiendo muchas veces con el Día de la Madre—, hemos ido las hijas e hijos, las viudas, los nietos y nietas a rendirles homenaje, además de acudir al acto oficial. Recuerdo a mi padre, a Ana, de 84 años, que ya desde muy joven iba con su compañero, y a otros ya fallecidos que no aceptaban otra bandera que la republicana. Luego, los representantes oficiales de España se empeñaron en que también debía ondear la constitucional y lo aceptamos. Después hemos visto que quitaban la republicana y la hemos vuelto a poner. Yo sé cuánto les hubiera dolido esa acción injusta y arbitraria a los que pasaron por ese infierno».

Y añade:

«Por respeto a la verdad histórica, los que lucharon y murieron por la libertad eran republicanos. Franco les quitó la nacionalidad española. Yo nací apátrida, y si no hubiese sido por las potencias de ocupación en Austria, que dijeron: "No nos movemos de aquí hasta que no se resuelva la cuestión de la nacionalidad de los apátridas", no habría podido adquirir la nacionalidad austriaca».

 

Víctor falleció en Lenzing el 23 de abril de 1990 a los 72 años de edad. Se publicó una esquela suya en el diario El Comercio de Gijón, donde figuraban su esposa María Cueto, su hija Silvia y sus dos nietos. Él no pudo ser enterrado junto a su familia en su «tierrina», pero siempre se sintió gijonés de corazón.

 

Silvia y David Moyano, este último también superviviente de Mauthausen, encabezaron en 2008 la petición de extradición a Estados Unidos de cuatro antiguos miembros de las SS residentes en aquel país para que fueran juzgados por crímenes de lesa humanidad en la Audiencia Nacional en España.

                                     

                                      

Biografía elaborada por Luis Miguel Cuervo y Maribel Luna

Testimonio de su hija Silvia Cueto

Traducción documentación: Flor Menéndez

Grupo Deportados Asturias

 

Fuentes:

_ Arolsen Archives

_ CDMH (Centro Documental de  Memoria Histórica)

_ Documental de Pedro Timón 'Víctor Cueto, nº3438'

_ Diario “El Comercio”

_ Gallica

_“La Nueva España” del 14 de noviembre de 2009. Artículo de Leocadio Redondo Espina, cronista oficial de Nava

_“La Voz de Avilés” del día 4 de mayo de 2013. Entrevista a Pedro Timón, publicada por el diario

 

 

 

 

 

 

 



 

sábado, 12 de junio de 2021

Emilio Rodríguez Pérez de Coruña, residente Oviedo

                                   

                                     Emilio Rodríguez con su mujer Angelines y su hija Maribel


Emilio Rodríguez Pérez

Su padre fue asesinado en las primeras semanas de la guerra civil por algún comité revolucionario, combatió pese a ello a favor de la República, pasó por un campo de concentración franquista en 1939, emigró después en busca de trabajo a la Alemania nazi, y acabó por ser detenido e internado durante más de tres años en varios campos de concentración. Asturias nunca se interesó por su paisano Emilio Rodríguez Pérez, quien murió en el anonimato en el Hospital Central de Oviedo cuando el siglo veinte, que tanto hizo por amargarle la existencia, tocaba a su fin. Unas fotos de su novia Angelines en el Parque San Francisco de Oviedo que Emilio se llevó consigo al Reich y que los nazis le incautaron, aparecieron en 2018 en un archivo alemán y con ellas se rompió el silencio en torno a uno de los deportados asturianos más atípicos.

Emilio vio la luz en Coruña el último día de julio de 1913, como hijo de Balbina Pérez Jardón, natural de Illano y Bienvenido Rodríguez Magadán, natural de Grandas de Salime. El padre era policía y tuvo numerosos destinos en el noroeste español, en una carrera ascendente que alcanzó su punto álgido durante la República, cuando llegó a ser uno de los máximos responsables de las fuerzas del orden en Asturias. Emilio y sus hermanos Marcelino, Maruja y Raquel crecieron pues entre algodones y se codearon con las fuerza vivas de muchas ciudades. Sabemos que Emilio completó la secundaria, posiblemente en Oviedo, y a partir de entonces comenzaría a trabajar como mecánico. La prensa asturiana de aquellos años nos ofrece algunas pinceladas sobre la placida vida de la familia del conocido mando policial Bienvenido Rodríguez. En el verano de 1935, informaba del regreso a Oviedo de Maruja, quien había pasado una temporada de estudios en Madrid, así como de la visita de Marcelino, que por entonces era jefe de una compañía eléctrica en Valladolid. En octubre del mismo año, daba cuenta del enlace en Santander de Raquel con Fidel Martínez Puente. De aquellos tiempos de vino y rosas data una foto de algunos miembros de la familia que posan desbordantes de energía, elegancia y glamour. El esplendor y la calma que preceden a la tormenta.

Al producirse el golpe militar que dio inicio a la guerra civil, Bienvenido Rodríguez Magadán llevaba medio año ocupando el cargo de comisario de policía en Santander. Todo indica que fue detenido y enviado de inmediato a Asturias, donde algún comité quería hacerle pagar por su acción represiva durante la Revolución de 1934. Queda por estudiar cómo se llegó al fatal desenlace de la muerte de Bienvenido, en un lugar y fecha grabados a fuego en la memoria de Emilio, quien años más tarde las consignará en su ficha de preso de Dachau, sin duda en forma de homenaje a su padre: Sama de Langreo, 30 de julio de 1936. Al parecer, el cuerpo de Bienvenido fue enterrado sin mayores formalidades por sus verdugos y solo tras la ocupación total de Asturias por parte del ejército rebelde en octubre de 1937 la familia pudo recuperarlo y darle una sepultura digna. Hasta hoy, el nombre de Bienvenido Rodríguez Magadán aparece en la lista de represaliados asturianos del franquismo, un error difícil de entender que resulta además una afrenta a su memoria.

Si Emilio Rodríguez enfrentó un dilema ético por luchar en el mismo bando de los asesinos de su padre, es algo que quizá nunca llegaremos a conocer. Su periplo durante la guerra civil está en todo caso por investigar. Sabemos apenas que sirvió en el cuerpo de ingenieros y que pasó buena parte del conflicto en Valencia, sede del gobierno legítimo desde finales de 1936. Allí fue apresado por las tropas franquistas en los últimos días de la guerra y enviado al campo de concentración de Porta-Coeli, 30 kms al norte de Valencia. En la primavera de 1939 se apiñaban allí 1.500 presos republicanos, que eran clasificados y repartidos por otros campos de concentración y cuarteles de todo el país. Emilio Rodríguez fue considerado como reo de buena conducta y recibió carta de libertad a finales de junio con la orden de presentarse en la comandancia militar en Madrid. Allí fue asignado al aeródromo militar de Cuatro Vientos, donde entendemos que cumpliría al menos un año de servicio militar trabajando como mecánico y transportista en obras de reparación de infraestructuras como el ferrocarril Madrid-Almarox (Toledo). Su domicilio en la capital era el barrio de Tetuán, muy cerca de la Plaza de Castilla.

A partir de la segunda mitad de 1940, Emilio Rodríguez pasó temporadas con su madre y su hermano en Sahagún de Campos, donde Marcelino era uno de los responsables de la harinera de la ciudad. Posiblemente se acabó instalando en Oviedo. Allí conoció a Angelines, una chica de la buena sociedad carbayona con la que se casaría años después. Las fotos de aquellos días muestran un hombre joven de estupendo porte, alegre y con muchas ganas de recuperar junto a su chica y sus amigos los años perdidos por la guerra. Pero ganarse la vida en aquella España  destruida y arruinada era muy difícil incluso para un mecánico con experiencia como Emilio. No sorprende por ello que recibiera con interés la noticia de que se había firmado un acuerdo de emigración con Alemania. La posibilidad de trabajar en un país donde los salarios eran hasta cinco veces más altos que en España era demasiado atractiva. Dado que el gobierno decidió que no se reclutaría en Asturias, es posible que Emilio se instalara de nuevo en Madrid para tener más opciones de emigrar.

Emilio Rodríguez fue uno de los 10.000 españoles que entre finales de 1941 y mediados de 1943 se enrolaron libremente para trabajar en las fábricas del Reich. Él viajó en uno de los primeros transportes y fue a parar a una planta del gigantesco cartel de la industria química IG Farben situada en Bitterfeld, al norte de Leipzig. Cuando no llevaba más que unas semanas en Alemania, Emilio fue detenido por la policía al parecer tras ser denunciado por haber hecho algunos comentarios contrarios a Hitler en una cervecería. Hubo decenas de trabajadores españoles en Alemania que por alguna falta menor fueron detenidos y enviados durante algunas semanas a un campo de concentración para ser “reeducado”. En el caso de Emilio Rodríguez, sin embargo, aquella detención iba a ser el inicio de un vía crucis de más de tres años por diversos campos de concentración. Por lo general, la embajada española en Berlín trataba de ayudar a los emigrantes que cayeran en manos de la policía alemana. Que no fuera así en el caso de Emilio nos hace sospechar que el régimen no solo no se preocupó por él sino que incluso informó a los alemanes de sus antecedentes como combatiente republicano y dio por bueno que fuera encerrado el resto de la guerra en un campo de concentración.

Tras pasar unas semanas detenido en Halle, Emilio Rodríguez fue enviado a Buchenwald el 2 de abril de 1942. Recibió un número de preso muy bajo, el 2545. Emilio fue uno de los primeros españoles (sino el primero) internados en este campo de concentración situado a las afueras de Weimar. La inmensa mayoría de los 600 españoles deportados a Buchenwald comenzarían a llegar desde Francia solo un año más tarde. En agosto de 1942, Emilio Rodríguez fue enviado al vecino subcampo de Berlstedt, donde trabajó junto a otros 200 prisioneros en una fábrica de ladrillos. Tras más de medio año, regresó a Buchenwald, desde donde fue transferido el 2 de marzo de 1943 a Dachau. Como preso 45586 del primer campo de concentración creado por el régimen nazi, Emilio trabajó de mecánico, y es de suponer que sus condiciones mejorarían un tanto. Sin embargo, a finales de 1944 fue reenviado a Buchenwald y de allí pasó nuevamente a Berlstedt, donde sería liberado por los ingleses en el mes de abril.


Muchos años más tarde, sentado ante una máquina de escribir en su casa de Oviedo, el propio Emilio Rodríguez relataba escuetamente su periplo tras recobrar la libertad en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial: “me llevaron a una clínica de Braunschweig, dado mi estado de salud a causa de unas úlceras cancerosas que se produjeron como consecuencia de los malos tratos sufridos en los citados campos, hasta que fui transportado a Paris al hospital Richard y desde allí fui evacuado a España por consejo médico y cambio de clima, donde al cabo de año y medio fueron cerrando las cicatrices, pero sin embargo quedé (…) mal, físicamente.” El regreso a España resultó muy complicado para Emilio Rodríguez. A las profundas secuelas de más de tres años de internamiento en los campos de concentración nazis se le sumó el último capítulo de su persecución por parte del régimen, que le obligó a servir por unos meses en un batallón de trabajo del Servicio Nacional de Regiones Devastadas. Tampoco resultó fácil rehacer su vida con Angelines, cuya familia trató de alejarla de aquel paria en que se había convertido Emilio.

Con voluntad de hierro, Emilio Rodríguez superó todos los obstáculos y pudo rehacer su vida. Con Angelines formó una familia, encontró un trabajo estable en Oviedo y tuvo por más de medio siglo una mala salud de hierro. Su paso por los campos de concentración alemanes quedaron como una profunda muesca en su alma, pero trató de evitar que condicionara su existencia y la de los suyos. Su hija Maribel recuerda que apenas hablaba de ello. Solo cuando algunas noches despertaba alterado tras revivir en sueños la deportación pasaba el día apesadumbrado y dejaba escapar algunas frases sobre los horrores de Buchenwald y Dachau. El largo y penoso proceso para la obtención de una indemnización alemana sin duda contribuyó a que las pesadillas fueran recurrentes. Tras la muerte temprana de Angelines, Emilio se mudó a Gijón. Pasaba las tardes en el café Dindurra y era asiduo de los bailes, donde hizo muchas amistades.

 

Biografía escrita por Antonio Muñoz

Grupo Deportados Asturias

 

Fuentes:

Hija Maribel Rodríguez Merediz

Sobrino José Luis Rodríguez (hijo de Marcelino y Águeda)

Archivo y testimonio familiar.

ITS Arolsen

Hemeroteca BVPH

Hemeroteca “El Correo Gallego”

Hemeroteca “El Comercio”


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