miércoles, 9 de febrero de 2022

ALFONSO LLOVIO BONERA, de Gijón

 




Nació en Gijón el 1 de enero de 1906 en la casa familiar del nº1 de la calle Capua. Su padre, barbero de oficio, se llamaba también Alfonso LLovio Bonera y vivía en Gijón desde 1903, según censo municipal de 1935.  Era natural de Llanes, al igual que su esposa Luciana Bonera Álvarez.

Sus abuelos paternos Antonio LLovio y Vitoria Bonera eran naturales de Ardisana de Llanes y de Villaviciosa respectivamente. Los abuelos maternos Ramón Bonera y Josefa Álvarez eran de Villaviciosa y del barrio gijonés de Ceares.  Alfonso tuvo al menos un hermano, llamado Ramón Llovio Bonera, nacido con fecha 1/11/1908.

Antes de producirse el Golpe de Estado contra el gobierno legítimo de la República, Alfonso LLovio trabajaba como marmolista. Consta en ficha del Centro Documental de Archivos de Salamanca como afiliado en 1937 al Sindicato Único de la Construcción C.N.T. en Gijón, sección albañiles y domiciliado en Viesques (Casas de Meré).

Aún no tenemos información sobre su participación en la guerra en el frente norte. Sabemos por el Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional (Barcelona nº 297, pag.685) que fue nombrado, con fecha 13 de noviembre de 1938, sargento de artillería en Barcelona.

Tras la caída de Cataluña bajo el dominio de las tropas golpistas,  formó parte de los cientos de miles de personas que cruzaron la frontera francesa hacia el exilio atravesando los Pirineos, concretamente se exilió en febrero de 1939. Fue internado como refugiado español en el campo de Saint Cyprien, en los Pirineos Orientales (comarca del Rosellon) donde, con fecha 24 de diciembre de 1939, será alistado  en la Compañía de Trabajadores Extranjeros nº 103. Esta Compañía militarizada  al servicio del ejército francés fue  destinada a la región de la Alsacia del noreste de Francia, limítrofe con Alemania y Suiza y con capital en Estrasburgo. 

Por el testimonio a través de una carta a su familia, fechada el 25 de abril de 1940, del deportado aragonés Agustín Clavería Piña, podemos saber sobre las condiciones de vida que sufrían los prestatarios de la CTE nº106:

 “Vivimos en casa de madera, tenemos para camas tablas y una colchoneta de paja, la comida es buena, el trabajo se puede llevar, trabajamos todos los días menos los domingos y este día lo paso lavándome la ropa y cosiendo si me hace falta coser algo, diversiones aquí no hay porque es un pueblo muy pequeñito y además como no entiendo el francés ni ellos nos entienden a nosotros aunque hubiese sería igual (…) así que ya ves que vida hago más aburrida (...) por carta es muy difícil de contarlo todo porque necesitaría una imprenta”.

Tenía que escribir por la noche, puesto que la jornada laboral era muy larga y en la barraca de madera no había luz eléctrica, como leemos en la carta del 6 de marzo: 

“(…) perdóname por la letra tan mala pues como tengo que escribir de noche y no tenemos luz eléctrica con el candil se escribe mal”, te estoy escribiendo sentado en la cama porque como venimos tarde del trabajo nos acostamos enseguida que es donde mejor se está”.

La Compañía de Trabajadores Extranjeros nº 106 fue capturada por la Wehrmacht en Saint-Dié (Les Vosges), entre el 20 y el 26 de junio de 1940. Nuestro compatriota Alfonso figura capturado el 22 de junio de 1940.

Clasificado como prisionero de guerra, Alfonso LLovio fue transferido al Stalag VD de Estrasburgo, situado en la ciudad francesa del mismo nombre, anexionada como capital de Alsacia al Tercer Reich en junio de 1940, donde queda registrado con el número 2769. En este campo de prisioneros de guerra se alojaban hombres que eran clasificados por nacionalidades, a los que se les realizaban controles estrictos e interrogatorios individuales para enviarlos a trabajar como mano de obra barata. Su permanencia en el stalag fue de aproximadamente seis meses, al amparo provisional de los derechos de prisioneros de guerra establecidos por la Convención de Ginebra. Tras una reunión de Serrano Suñer con Hitler y Himmler, la Oficina de Seguridad del Reich ordena trasladar a todos los españoles, a los que se les despoja del estatus de prisioneros de guerra; hacia los campos de concentración.

Es así como el gobierno franquista, con el beneplácito del colaboracionista de Pétain, decide la deportación de los españoles y el 11 de diciembre de 1940 Alfonso LLovio fue subido a un tren en Estrasburgo con otros 846 prisioneros con destino a Mauthausen. Este convoy estaba formado por un contingente de 846 republicanos españoles, según fuentes de la Amicale de Mauthausen de París.

Nuestro compatriota asturiano llegó deportado, tras dos días de viaje en un tren para el ganado, el día 13 de diciembre de 1940 al campo de concentración de Mauthausen, en Austria.

Como ha quedado constancia en testimonios recogidos en la obraTriangulo Azul, los republicanos españoles en Mauthausende Manuel Razola y Mariano Constante, el convoy que salió el 11 de diciembre llegó al campo de concentración austriaco el 13 de diciembre, tres días y dos noches después, sin que los deportados conocieran en absoluto su destino. Realizaron el viaje en vagones dedicados al transporte de ganado, sin comer ni beber, sin poder dormir y haciendo sus necesidades en el interior del vagón. Entre la una y media y las dos de la madrugada el tren llegó a la estación del pueblo de Mauthausen, integrante de la Alemania nazi tras la anexión de Austria.

Bajo temperaturas que superaban los 20-25 grados bajo cero, los hombres que integraban el convoy bajaron del tren en condiciones de gran deterioro físico y fueron azuzados por los SS y sus perros adiestrados para cruzar en formación el pueblo y recorrer los aproximadamente cinco kilómetros hacia el campo. Este campo era de Categoría III: "Presos muy peligrosos y con escasas probabilidades de una reeducación". Esta catalogación convirtió a Mauthausen en un campo dedicado al exterminio, un “molino de huesos”. De los 846 españoles del convoy del 13 de diciembre de 1940, casi el 60% no logró sobrevivir hasta la liberación del campo.

A partir de su llegada al campo de concentración nazi, Alfonso Llovio Bonera sólo es un apátrida, un Rotspanier marcado con el nº 4926 y registrado con la profesión de minero. Con él llegaron deportados otros compatriotas asturianos como Luis Braña Álvarez, José Lombardía Feito y Ramón Méndez García, entre otros.

Consiguió permanecer vivo hasta el 7 de noviembre de 1941, fecha en la que fallece en el campo de Mauthausen. La causa de la muerte registrada por los nazis en el informe oficial fue una colitis ulcerosa. Como es sabido, las causas reales de la muerte de los deportados a menudo no eran las que figuraban en los registros. Murió a los 35 años.


Biografía escrita por Begoña Álvarez Cienfuegos

Investigación Grupo Deportados Asturias

 

Fuentes:

-  Amical de Mauthausen

           -  Archivos Arolsen 

           -  Archivo de Caen

        -  DIARIO OFICIAL DEL MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL13/11/38 nº297

           -  http://cartasdelexilio.free.fr

        - Manuel Razola y Mariano Constante “Triangulo Azul, los republicanos               españoles en  Mauthausen".Publicado por Gobierno de Aragón.

    - Padrón Municipal de Gijón 1935

    - CDMH

    - Registro Civil de Gijón

           - www.combatientes.es

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