miércoles, 1 de febrero de 2023

Alfredo Rotella Morán, de Sama de Langreo

 


Alfredo Rotella Morán nació en Sama de Langreo, Asturias, el 9 de Diciembre de 1.922. Hijo de Alfredo Rotella y de Olvido Morán. Fue el mayor de tres hermanos. Su padre era minero y su madre costurera.

Allá por 1.925 en la época de Primo de Rivera, su padre es nombrado delegado sindical y en una lucha laboral lo expulsan de España y tiene que marchar con toda su familia a Francia, en ese momento Alfredo tenía sólo dos años , se fueron a la región de París donde vivían familiares suyos .

Después cuando se proclamó la República en 1.931, regresaron a Asturias. Su padre participó en la revolución de  “Octubre” de 1.934 y sufrió prisión.

Durante la guerra civil, en 1.936, el padre lucha defendiendo la república y muere en el frente. A la madre como viuda de guerra, el gobierno republicano la llevó junto a sus hijos y muchas otras familias en su misma situación al puerto de Gijón y los trasladó en barco a Francia. Desembarcaron en la ciudad de Burdeos y de allí los enviaron en tren a Cataluña.

Pasaron un tiempo en Barcelona, donde Alfredo acudió al instituto Pi i Margall. Cuando se produce la caída de Cataluña ante las tropas de Franco, huyen a Francia. Pasan la frontera por Figueras y cruzan los Pirineos a pie el 5 de Febrero de 1939.

Una vez en territorio francés los llevan al departamento de Gers, al lado de Auch, en Pessan, donde había muchos españoles. Los trasladan hasta allí en camiones. Ellos por haber vivido en Francia se desenvuelven bien con el francés y a su madre la cogieron para que hiciera de intérprete. En esta región su familia se quedó durante años . Él trabajó como panadero hasta que se declaró la guerra mundial, en ese momento empezó a colaborar con la resistencia y el 13 de diciembre de 1943 es detenido en Pessan por milicianos de Pétain junto con otros dos compañeros y les envían a Calais, en el norte de Francia, con el fin de entregarlos a las tropas nazis para trabajar en la fortificación Atlántica. Se escaparon durante la noche, pero en dos o tres días volvieron a caer en manos de la Gestapo. Los llevaron a la prisión de Biarritz, donde fueron condenados por terrorismo y sabotaje; después a Fort du Hâ, un castillo-prisión de Burdeos, y al campo de Compiègne-Royallieu, al norte de París. De allí lo deportaron en uno de aquellos trenes ganado a Buchenwald el 29 de enero de 1944. Este viaje duró tres noches y tres días, cuenta Rotella:

“Nos dieron una barra de pan y una salchicha de perro como única comida, con sed,
sin agua y bajo la constante amenaza de las ametralladoras de las SS, fue un viaje muy duro, sin aire, sin poder escapar, con compañeros muertos alrededor. Lo malo fue que parece, que unos compañeros intentaron huir y las SS se dan cuenta…Entonces nos sacaron a todos del vagón y en la nieve nos pusieron desnudos completamente. A continuación nos metieron en otro vagón y seguimos así hasta que llegamos a la estación de Buchenwald.
Fuimos un kilómetro o más caminando desnudos hasta la entrada del campo
¡¡ Pero desnudos!!¡¡ Eran las tres de la madrugada y el suelo estaba nevado!!”

Alfredo siempre recordaba “el frío que pasó” en los campos de concentración en Alemania.

En este mismo tren también viajaba Jorge Semprún.

Cuando llega a Buchenwald le ponen el número 44.321. Le hicieron trabajar dentro de una fábrica donde hacían aparatos para aviones, a él le encomendaron primero la limpieza y luego le hacen trabajar de tornero. Tiene la suerte de trabajar en el interior y así poder eludir el frío de aquel lugar, donde estaban a – 25 grados.

El 26 de octubre de 1944 lo trasladan junto a otros 200 presos al campo de Neuengamme, donde llegan el 27 de Octubre de 1.944. Asignándole el Nº 63.667. Este campo está cerca de Hamburgo, al norte de Alemania, un campo construido originalmente donde había una fábrica de ladrillos.

Se queda allí poco menos de un mes y el 14 de Noviembre de 1.944 sale hacía el Komando Hohwacht. Este Kommando está ubicado en el borde del mar Báltico, en la región de Kiel.

Llegan el 16 de noviembre de 1944. Allí trabaja en piezas de cohetes V1 y V2. Está acompañado de tres españoles, detenidos como él en Francia (Esteve, Lancía, Izpizua). Permanecen en Hohwacht hasta abril de 1945 cuando los evacúan; uno de los guardias que habla francés les ayuda a pasar al otro lado del canal de Kiel, donde les abandona, para volver a su casa, ya que la guerra había terminado.

Entonces ellos deciden regresar al campo central de Neuengamme, en Hamburgo y allí no encuentran a nadie. Después de diversas vicisitudes, el 20 de mayo de 1945 consiguen que camiones de la Cruz Roja los repatríen a Bruselas y de allí a Francia, donde se asienta

.

Residió en Eauze (Gers), donde se casó y formó una familia. Falleció el 5 de Marzo de 2020 en el hospital Condom (Gers) Francia.

 

 https://amicaldeneuengammesp.org/biografias/alfredo-rotella-moran/

Biografía cedida por Amical de Neuengamme

FUENTES:

_Libro: “Vivos en el averno nazi “de Montserrat Llor . ed . Crítica.

_Botelin. “Le Sarment” Nº ( 287 ) ( enero-febrero 2.003 ).

_Exposición “Sufrir la guerra, buscar refugio” grupo “Eleuterio Quintanilla”.

_Archivos Arolsen

_Biografía escrita por Amical de Neuengamme.

© Amical Neuengamme

 

Vicente García Riestra, de La Pola Siero

 




VICENTE GARCÍA RIESTRA. (LA POLA SIERO. ASTURIAS 1925 - TRÈLISSAC, DORDOÑA, FRANCIA 2019) Último superviviente de origen español del campo de concentración nazi de Buchenwald, Alemania.

UN EJEMPLO DE COHERENCIA ÉTICA Y CIUDADANÍA Vicente García Riestra, “nuestro abuelo del pijama a rayas”, como se refirieron a él los periódicos, trascendió su condición de víctima de familia represaliada, de exiliado, de deportado a los campos de concentración nazis, para asumir el papel de transmisor de la memoria en el sentido que el filósofo alemán de origen judío Theodor Adorno llamó "nuevo imperativo categórico", según el cual, los supervivientes de la muerte en los suplicios hitlerianos, sólo tenían un deber: "pensar y actuar de modo que Auschwitz no se repita, que no ocurra nada parecido (…) actuar para que lo atroz no se reproduzca ni caiga en el olvido, asegurar la unión con quienes han muerto en tormentos indecibles". Y para que así fuera, Vicente optó en cada una de las circunstancias extremas en las que le puso la vida, por la respuesta superior y virtuosa formada en el compromiso, la conciencia y el perdón. A Vicente García Riestra le quitaron todo. La guerra le arrancó la infancia y la posibilidad de estudiar. Le arrebataron a buena parte de su familia: padre fusilado, hermano asesinado y otros dos hermanos penados y desterrados. Le quitaron la casa y todos sus recuerdos y con 13 años le convirtieron en un niño refugiado en Torrent Bo, Barcelona, a la que llegó, huyendo en un barco inglés desde el puerto de Gijón en 1937. Esos momentos forjan el carácter de una persona: en diciembre del 2018 se recuperó en Nueva York, en los archivos de la asociación “Friends of the Spanish Democracy” que apadrinaba refugiados de la guerra, una carta manuscrita que Vicente había escrito en 1938. En ella daba las gracias por lo que le habían hecho llegar sus padrinos y por todo lo que tenía: comida, ropa y buen trato. En esas palabras ya enseñaba los rasgos fundamentales que lo definirán para siempre: ausencia de ira o deseo de venganza, humildad y agradecimiento y también toda la esperanza que cabe en un niño de su edad que ambiciona estudiar y llegar a ser “chofer”. En 1939, con la entrada de las tropas franquistas en Barcelona, solo, se une a la desbandada que quiere llegar a Francia. En plena travesía de Los Pirineos es herido en una pierna por la Legión Cóndor que ametralla las columnas de refugiados. Evacuado al Hospital de Le Mans, consigue contactar con el resto de su familia que había llegado a la Dordoña. Y Vicente, aún niño, vuelve a responder dispuesto, ayudando al sustento familiar en cualquier labor agrícola allí donde le llaman. Pero la conciencia y su espíritu inquieto y vital le pide más. Tras descubrir el destino aciago de su familia en Asturias, su reacción ante la ocupación alemana es unirse a la Resistencia: enfrentarse al mal que supone el nazismo. Se incorpora como enlace al grupo de maquis de su región, hasta que el 21 de diciembre de 1943 es detenido junto con todos sus camaradas. Entonces pasa a manos de la Gestapo y es sometido a torturas que le dejan secuelas permanentes. En el interrogatorio se acoge a la memoria del padre para no rendirse. Como resultado de la detención es enviado a morir como mano de obra esclava al campo de concentración de Buchenwald dentro de la operación “Espuma de mar”, diseñada para acabar con la resistencia en la Francia ocupada. En el campo le vuelven a quitar todo: su pelo, sus escasas pertenencias, cualquier recuerdo y lo peor de todo: su nombre, su identidad: pretenden negarle la simple condición humana. Le asignan como él decía “su número de matrícula”, el 42.553, y un uniforme a rayas con un triángulo rojo con la “s” de spanier, pero Vicente otra vez de la mano de la conciencia de enfrentarse al mal totalitario pasa a colaborar con la resistencia interna del campo y llega a ceder su comida una vez a la semana para ayudar a otros más necesitados. En los momentos finales del cautiverio participa en la auto liberación del campo el 11 de abril de 1945. Con 28 kilos y tras quince meses de cautiverio, recibe de pie, a los americanos a las puertas. Por fin, el 25 de mayo regresa a Francia, a Caduin en la Dordoña, donde residirá como apátrida y refugiado desde que España, a través del decreto de Serrano Suñer de 1940 le quitara la nacionalidad, y retoma su lugar en la vida civil en el ámbito de la construcción hasta su jubilación. Sin embargo, la experiencia en el infierno en los campos permanece en él. Durante 60 años calla su testimonio por miedo a la incomprensión, por proteger de nuevo a su familia de la memoria de ese punto

final que supuso el apocalipsis de la deportación y el exterminio. Hasta sus últimos días, confesó, seguía despertando con la pesadilla de seguir en Buchenwald. Vicente rompió su silencio con la irrupción del “negacionismo” y la sombra del pensamiento totalitario en Europa que le hicieron conjurar sus miedos y consagrarse al deber superior de explicar a los más jóvenes qué fue la barbarie nazi. Y lo hace como superviviente y testigo dando su voz a aquellos “que ya no están y que nunca pudieron hablar”. Desde el año 2007 da charlas a escolares: “Todo lo que hago es para ellos, para que sepan, para que nunca más se repita.”, repetía. Y esta es la virtud esencial de Vicente García Riestra: asumir con abnegación y sentido crítico la labor de ser el último hilo de luz que nos une a la memoria y padecimientos de tantísimos hombres y mujeres buenos de los que nunca sabremos nada, silenciados por su defensa de la libertad y de sus ideas. En el comportamiento ejemplar de Vicente García Riestra reconocernos los mejores valores que deseamos para nuestra sociedad. La República Francesa así lo hizo, ofreciéndole la nacionalidad tras treinta y seis años de ser apátrida y honrándole con las más altas condecoraciones del estado incluida la Legión de Honor en 2018. García Riestra nunca cesó en reclamar la injusticia permanente que supuso para tantos como él, el ser privados de la nacionalidad española que no hacía más que subrayar el abandono institucional que todos los exiliados españoles padecieron. Siempre recordaba con tristeza contenida cómo en la liberación de los campos: “las delegaciones de países iban llegando, atendiendo y llevándose a sus nacionales, menos a nosotros. Nunca vino nadie por nosotros.” Quedará en la memoria de los asistimos a sus funerales de estado, el respeto inmenso, el cariño de sus vecinos, amigos y camaradas y el honor rendido por una multitud de banderas de la república que lo reconoce como héroe. Este camino de honor continuó a lo largo de estos años en España y en su Asturies natal y que lo reconocieron públicamente y consecutivamente con el Expediente de Reparación como víctima de la dictadura por parte del Ministerio de Justicia de España con la más alta condecoración asturiana: Medalla de Oro de Asturias por su ejemplo ético y ciudadano. Vicente García Riestra, deja para las generaciones futuras, el referente de su comportamiento y testimonio al que nos debemos. El poeta francés Paul Éluard escribió – "si el eco de sus voces se debilita, pereceremos". Nos corresponde ahora a nosotros hacer que su voz clara prevalezca.

Xuan Santori

domingo, 29 de enero de 2023

Amador Álvarez Fernández, de Sama (Langreo)

 



  

Nació en la parroquia asturiana de Sama, en el concejo  de Langreo, el día 20 de diciembre de 1920. Era hijo de  Amador Álvarez y de  Natividad Fernández. Minero como su padre desde muy joven y de ideología comunista.  Cuando el sector minero asturiano sufre un retroceso, hay que vender los stocks acumulados y esto supone una reducción en los salarios, por lo que se convoca, contra esta política, una huelga que va desde el 20 de Mayo hasta el 4 de Agosto de 1922. El padre quedó sin trabajo y la familia emigró entonces por motivos económicos a Francia en 1928  buscando un futuro mejor para todos.  Primero llegaron  a Decazeville y  luego se instalaron  en Alès, población minera del Sur de Francia situada en el departamento de Gard. 

Al producirse la sublevación franquista en 1936, su padre regresa desde Francia para defender al gobierno republicano y muere combatiendo en el Frente de Aragón. Su madre Natividad y sus hijos fueron  miembros de la Resistencia en Francia contra la ocupación nazi y tuvieron que padecer las consecuencias de su actividad política. Tres miembros de la familia fueron deportados  a campos nazis: su madre Natividad  y su hermana Ángeles sobrevivieron a la deportación al campo de concentración de mujeres de Ravensbrück y Amador consiguió  sobrevivir al campo de Dachau, ambos en territorio alemán.

A los 22 años Amador fue de los primeros, junto con su hermano Ángel de 16 años, en formar parte de las FTP contra la ocupación alemana del territorio francés (Movimiento de Resistencia vinculado al Partido Comunista Francés) en el Departamento de Gard.

Fue condenado el 1 de junio de 1943 ante el tribunal de apelación de Nîmes por actividad comunista y tenencia de arma a 20 años de trabajos forzados. Entregado por la policía política será encarcelado en la prisión de Eysses, viejo y siniestro presidio situado en el pueblo de  Villeneuve-sur-Lot (Garona) y uno de los centros de detención de los activistas políticos más peligrosos en la Francia ocupada. En la cárcel de Eysses,  Amador fue brutalmente torturado. Su hermano Ángel Álvarez, guerrillero incansable contra los nazis, muy condecorado en Francia y evadido del conocido como “tren fantasma “con destino a la deportación a Dachau, pudo verlo fugazmente cuando estaba prisionero también. Lo recuerda así:

    “Me llevaron a la Gendarmería esposado, en una sala grande estaba mi hermano Amador sentado, todo ensangrentado…Le habían pegado fuerte. Me interrogaron y me dijeron que mi hermano era un terrorista, que había atracado y se había llevado una importante cantidad de tickets de alimentación. Tras ver torturado a mi hermano, cubierto de sangre, me convertí en guerrillero y me obsesioné en luchar contra los nazis”.

En la cárcel de Eysses se produjo una insurrección con el objetivo de una evasión colectiva el 19 de febrero de 1944, que fracasó después de fuertes luchas. Como represalia se produjeron condenas a muerte y  los detenidos que permanecieron en la prisión fueron entregados a la Gestapo y trasladados a la prisión de Compiègne, la antesala de la deportación. Las SS enviaron a los detenidos al campo de concentración alemán de Dachau.  Amador iba en el convoy  que partió  el 18 de junio de 1944,   mes y medio antes de que su madre Natividad  y su hermana Ángeles fueran también deportadas al campo de concentración para mujeres de  Ravensbrück, también en Alemania.

En Dachau los españoles ocupaban dos barracas conocidas como las de los “Spanische Kämpfer (combatientes españoles), Amador pasó a ser el número de prisionero 73008 desde su internamiento el 20 de junio de 1944.

Fue trasladado a Allach (Landsberg), el mayor subcampo de Dachau y consiguió sobrevivir hasta la liberación  por los aliados el 30 de abril de 1945. Falleció en Francia en 1997.

 

Grupo Deportados Asturias

Fuentes:

-          Archivos Arolsen

-          Banco de la Memoria

-          Amicale des anciens détenus patriotes de la centrale d’Eysses

-          Amicale des anciens guèrilleros espagnols en France. Boletin nº 138

-          Livre memorial-FMD

 


 

                                        
                                                          





Salvador de la Visitación Villa, de Cangas de Onís

 



 

Salvador nació el día 22 de agosto de 1914 en Cangas de Onís (Asturias),fruto de la unión de Emilio de la Visitación y de Dolores Villa. Tuvo al menos dos hermanos, de nombres Pedro y Emilio.

Pedro de la Visitación Villa (10/09/1906) había nacido en Barros (Langreo), era vecino de Ciaño, estaba casado con Aurora González Martínez y trabajaba como  forjador en la empresa Duro Felguera. Estaba afiliado al Partido Comunista desde enero de 1936.

Tomó parte activa en la revolución de 1934, combatiendo en Ciaño y más tarde contra las fuerzas del Ejército en Oviedo. Detenido al fracasar el movimiento obrero, estuvo preso  hasta la amnistía decretada tras la victoria electoral del Frente Popular.

Tras el golpe de estado franquista Pedro de la Visitación se incorporó al frente republicano capitaneando su propio grupo, alistándose más tarde al Batallón de Milicianos de Pola de Gordón nº 49, del que sería nombrado teniente el día 1 de octubre de 1936. Resultó herido durante los combates librados en el sector de los puertos de León el 19 de febrero de 1937, reincorporándose a su compañía una vez que se hubo restablecido de sus lesiones. En el mes de marzo de ese mismo año pasó a la Academia Militar de Infantería de Gijón, donde realizó el curso de capitán, cargo que no desempeñaría hasta los momentos finales de la guerra por no haber plazas libres dentro de su unidad. Capturado tras la caída del frente Norte, le encarcelaron en la Modelo de Oviedo, falleciendo de tuberculosis el día 30 de abril de 1941.

Salvador pertenecía al Cuerpo de Guardias de Inspección General del Cuerpo de Seguridad, según aparece publicado en la Gaceta de la República (Barcelona, 1938). Tras la caída de Cataluña cruzó la frontera posiblemente en febrero hacia Francia, donde fue internado en uno de los campos de concentración habilitados por las autoridades galas, el campo de Vernet d’Ariege; situado en los prepirineos franceses en el departamento del Ariège, cerca de la frontera española. Alrededor de 40.000 personas de 58 nacionalidades diferentes fueron internadas en Le Vernet, casi todos hombres, pero también mujeres y niños.

 

 


                                     Entrada del campo de internamiento del Vernet d’Ariège. 1939. 

                               Fuente: Página web Espagne au coeur dedicada al exilio de los republicanos españoles

  

“Encontrándome en Francia, en calidad de Refugiado de Guerra Española, en el Campo de Concentración de Vernet d`Ariege y viendo la imposibilidad de volver a mi país, debido a la represión  que sobre mi  acusarían las autoridades de Franco por el sólo hecho de cumplir con mi deber defendiendo a la República Española y haber ejercido la profesión de Sargento del Cuerpo de Seguridad policía española….”   

Así comienza la carta manuscrita por Salvador desde el campo de internamiento en Francia del que intenta salir a toda costa. Esta carta iba dirigida al cónsul de México en Francia solicitando la evacuación.

Salvador tenía 24 años. En esta carta, que escribe desde el campo de Ariège  el 24 de Abril de 1939, refiere que es escribiente y dependiente de comercio y que por su honor cumplirá todas las condiciones que le sean impuestas. También solicita que embarque su hermano Emilio, el cual según él consigue llegar a México el 25 de setiembre de 1940 a bordo del barco llamado “Cuba”.


                               


A través del Portal de Archivos Españoles hemos obtenido  información de que Emilio de la Visitación Villa (22/08/1908, Nava-Asturias) consiguió ser evacuado a México en el buque  “Santo Domingo”, entrando en el puerto de Coatzalcos (Veracruz) el 26 de julio de 1940.  A nuestro compatriota asturiano Salvador  no le fue concedida la evacuación y eso le iba a costar la vida.

Salvador de la Visitación se alistó en la Compañía de Trabajadores del Ejército (CTE) francés n. º 25, no sabemos si voluntariamente para huir de la miseria y el hambre de Le Vernet u obligado.  La 25ª CTE fue enviada en noviembre de 1939 a las cercanías de la Línea Maginot, junto a otras cuatro compañías  (22ª, 24ª, 25ª y 26ª) y se ubicó en las proximidades de la localidad de Morhange, población francesa del departamento de Mosela (región de Lorena).

A bordo de vagones para el transporte de ganado, fueron trasladados a la Línea Maginot, junto a la frontera con Alemania. La 25ª fue asignada al IV Ejército, junto a la 22ª, 23ª, 24ª y 26ª. En enero de 1940  la 25ª CTE estaba trabajando en una explotación agrícola de la localidad de Leyviller, a 20 kilómetros de Morhange. En febrero parece que se trasladó a otro trabajo, no sabemos de qué tipo, en la cercana localidad de Altviller. El 25 de ese mes fue nuevamente trasladada a la importante ciudad de Cappel, donde permaneció hasta la invasión del ejército nazi.

Lo más probable es que Salvador fuera capturado por las tropas nazis en la región de los Vosgos cuando en mayo-junio de 1940 lanzaron su ofensiva sobre Francia. Los refugiados republicanos españoles, junto a los soldados franceses, holandeses, ingleses y belgas, tras su captura  fueron trasladados a campos de prisioneros de guerra.

Salvador de la Visitación Villa figura en un listado de prisioneros de guerra franceses. Gracias a él sabemos que su cautiverio comenzó en el frontstalag 140 de Belfort. De allí fue trasladado al campo de prisioneros de guerra de Fallingbostel (Stalag XI-B), situado en la región alemana de Baja Sajonia con el número de prisionero 87382.

El 25 de enero de 1941 fue subido a un tren de ganado en un convoy de deportación de prisioneros  formado por 1506 republicanos en total de los que  más de 20 eran asturianos. La distancia que separaba este stalag de Fallingbostel y el campo  nazi de Mauthausen, cerca de la ciudad austríaca de Linz, era de 858 kilómetros. Hacinados  como el ganado al matadero viajaron en el que sería el transporte más numeroso de deportados españoles a un campo nazi. El 27 de enero, tras un infame viaje de tres días, atravesaron las puertas  del KL Mauthausen.

De la subida hasta la colina donde se encontraba el campo de concentración,  el deportado oscense  José de Dios Amill relató en sus memorias:

  “Pronto iniciamos la subida de una colina acuciados por los gritos y los palos de nuestra terrible escolta. Nos resultaba difícil caminar por un trayecto de continua pendiente […] Nos cruzamos con pequeños grupos de cinco o seis hombres que llevaban el traje rayado propio de los presidiarios. Con extremo candor, pensamos que habría allí algún penal sin llegar a darnos cuenta que aquella sería nuestra vestimenta dentro de poco. Lentamente, pero siempre hostigados por los S.S: íbamos ascendiendo por la larga pendiente […] cuando estábamos llegando a la puerta vimos por los alrededores más grupos de presos con traje rayado. Así nos dimos cuenta de que procedían del campo. Por fin apareció ante nuestras miradas la gran portalada que daba entrada al campo y que de verdad resultaba imponente […] La cruzamos y fuimos a parar a una gran plaza donde nos hicieron formar en grupos y filas de cinco, entre todos llenábamos el recinto; probablemente pasábamos de dos mil.”

Los datos personales que aparecen en la ficha de registro de ingreso en el campo son que está soltero, de ocupación agricultor y religión católica, su número de matrícula fue el 6699.

Tras dos meses, el 29 de marzo de 1941 fue trasladado al campo anexo de Gusen conocido como “El Matadero” donde pasó a tener el número 11502. Salvador consiguió resistir con vida casi 6 meses más, hasta que fallece el 21 de octubre de 1941. Ese otoño-invierno de 1941 fue el más letal para la deportación española, el clima fue extremadamente duro con temperaturas de menos 25 a menos 29 grados, había hambre y un trabajo durísimo en las canteras.

El 11 de junio de 1951 su madre Dolores Villa, con residencia en la calle Jaén nº 16 de Madrid,  recibió  la carta del Ministerio de Combatientes y Víctimas de Guerra francés en la que le fue comunicada la muerte de su hijo en Gusen. Salvador murió a los 27 años.

 

Biografía de Begoña Álvarez Cienfuegos.

Investigación: Begoña A. Cienfuegos y Maribel Luna

Grupo Deportados Asturias

 

 

Fuentes

- Archivos Arolsen

- CDMH (Centro Documental de Memoria Histórica)

- Cuervo Fernández, Luis Miguel. “Historia del Ejército Popular en Asturias”.

- Deportados.es

- Gaceta de La República 6 de mayo de 1938, Barcelona.

- OFPRA. Expediente 162

- https://banc.memoria.gencat.cat/es

- http://cartasdelexilio.free.fr

- https://memoricamexico.gob.mx/swb/memorica

- José de Dios Amill (Fraga-Huesca, 1910-2002),“La verdad sobre Mauthausen”, 1995, Barcelona, Sirius edicions.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

            

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 




Manuel Vázquez Villa, de Oviedo

 

Entrada al campo de concentración de Sachsenhausen


Manuel nace el 20 de agosto de 1907, en Oviedo. Hijo de Feliciano Vázquez, natural de San Julián de los Prados, jornalero y domiciliado en San Esteban de las Cruces y de María Villa Fernández, natural de Olloniego. Conocemos dos pequeñas referencias a su familia: en 1901, su padre Feliciano, presenta solicitud de registro de la mina de hulla que se conocerá con el nombre de “La Abundante”.  Su madre, María Villa, que se dedicaba a la venta de leche, fue multada en 1940 con 1.000 pesetas por hacerlo a precios abusivos. Acciones que se enmarcan dentro de la represión que sufrieron muchas familias por pertenecer o tener alguna relación con los defensores de la República.

El 27 de julio de 1928, según el BOPO,  Manuel Vázquez figura en la relación de los mozos declarados prófugos por la Comisión rural de Quintas, al no comparecer al acto de clasificación.

Al estallar la guerra, Manuel ya se encontraba viviendo en Francia,  concretamente en Champigny-sur-Marne, comuna francesa situada en el departamento de Valle del Marne. Allí vivía con su mujer Juana Tamiera y trabajaba como peón caminero. Estaba afiliado al Partido Comunista Francés. Curiosamente, en la actualidad y en ese mismo lugar, se encuentra  el “Musée de la Résistance nationale”,  dedicado a la Resistencia francesa.

Al producirse el golpe de Estado en España y estallar la guerra,  Manuel regresa a su país natal a defender la legitimidad de la República.  Es muy posible que, en algún momento, se le pasara por la cabeza no volver,  pero los valores de responsabilidad, solidaridad y compromiso, eran lo que más destacaría de  aquella generación de luchadores incansables.

El 13 de diciembre de 1936 se alista en las Milicias Vascas Antifranquistas (MVA) de Madrid, que tenían como comandante al barítono donostiarra Julián Sansinenea. Coincidiendo con el ingreso de Manuel Vázquez se llevó a cabo una reestructuración para convertir a la columna en un verdadero batallón vasco, pasando a desplegarse en el frente de Moncloa, donde quedó integrada en la nueva 40ª Brigada.

                 

Frente al paseo que apropiadamente lleva el nombre del compositor de zarzuelas Ruperto Chapí, los vascos defendieron con uñas y dientes sus posiciones, hasta que en enero de 1937 fueron trasladados al sector vecino, frente a la Perfumería Gal. Desde allí, un grupo de voluntarios irundarras se lanza a reconquistar las oficinas de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria. La buena racha de las Milicias Vascas llega a su fin cuando se les encomienda tomar el Hospital de Cirugía Infantil del Instituto del Cáncer, que se levantaba en una colina a un centenar de metros frente a sus posiciones. El 3 de marzo de 1937, por orden del comandante Sansiniesa “Sansi”, Manuel Vázquez causa baja, desconociéndose su nuevo destino.

Al terminar la guerra en España, vuelve a Francia, para seguir luchando, ahora, contra el nazismo. Allí entra en contacto con la Resistencia, formando parte del grupo denominado Francotiradores y Partisanos Franceses (FTPF), creado por el Partido Comunista francés (PCF), a partir del 1 de junio de 1941. Se le reconocería como soldado de segunda clase.

El 27 de junio de ese mismo año, es detenido en su domicilio de Champigny  por la policía francesa de Nogent-sur-Marne. Es internado en el Fort de Romainville, lugar de tránsito  que pudo albergar hasta 7.000 combatientes de la resistencia antes de su deportación a los campos.

Posteriormente fue trasladado al campo de Royallieu en Compiègne, desde donde sigue realizando acciones clandestinas. Se dedica a pasar correspondencia, hacer sabotajes al almacén de aprovisionamiento y también organiza un grupo de solidaridad entre los prisioneros.

Desde la estación de Compiègne, salieron 40 convoyes que trasladaron a 40.000 hombres y mujeres a los campos de exterminio. De allí partió Manuel el 25 de enero de 1943,  en uno de los tres convoyes en dirección a Sachsenhausen junto a otras 1.557 personas. Entre ellas, 66 de nacionalidad española.

En este convoy y según el testimonio de José Carabasa, las condiciones eran terribles:


  “Era un convoy impresionante: éramos unos 2.000 prisioneros. La mayoría franceses y los demás polacos y españoles. Desde la estación de Compiègne hasta la estación fuimos cantando canciones revolucionarias y patrióticas… En cada vagón íbamos de 70 a 80 presos. Con una gran lata en medio para hacer nuestras necesidades y a veces de noche los excrementos caían en la cara de los que estaban acostados cerca del retrete colectivo”.


A la llegada de Manuel Vázquez a Oranienburg, al campo de Sachsenhausen, es matriculado con el número 58833 y enviado al bloque 17. Este lugar es controlado por el régimen nazi entre 1936 y 1945 como un campo destinado principalmente a prisioneros políticos.  Probablemente es el único campo de concentración al que los presos bautizaron con un diminutivo: "Sachso”.  Nuestro compatriota fue destinado para trabajar en el Kommando Heinkel, fábrica de aviones donde las condiciones eran pésimas,  según nos cuenta Felipe Noguerol, trabajador de esta industria:

 

  “Un grupo importante fue destinado a la fábrica de aviones de Heinkel. Entre los 8.000 prisioneros empleados en ella 41 éramos españoles. Por eso lo llamaban Komando Heinkel, aunque en realidad era un auténtico campo anexo. Se trabajaba día y noche y el ritmo de producción era agotador. Esto, añadido a la pésima comida que nos daban y a los malos tratos recibidos, sin olvidar las epidemias que se declararon, sobre todo el tifus y la disentería, provocaría una gran cantidad de muertes”.

 

Según el relato de José Carabasa, cada 14 de abril, los españoles del campo de "Sachso” y después de varias semanas robando la comida de la cocina, celebraban, bajo un silencio absoluto y con patatas y pan, la proclamación de la República, por la que tanto habían luchado y en la que tanto habían perdido. 


A mediados de abril de 1945, ante el avance de las fuerzas de liberación, se evacúa a una parte de los prisioneros, en las terribles “marchas de la muerte". Los que estaban enfermos o inválidos, como Largo Caballero, se quedan en el campo, abandonados a su suerte.


 

Manuel Vázquez, sobrevivió a esta terrible situación, salvando su vida. Volvió a Francia, estableciendo su domicilio en la rue Guittard, en Champigny sur Marne.

Desconocemos cual fue su destino final.

Esperamos que las futuras generaciones, puedan seguir este ejemplo, de compromiso y lucha por las libertades.

 

Biografía de Maribel Luna Baragaño

Grupo Deportados Asturias

 

Fuentes:

Archivo de Sachsenhausen 

Arolsen Archivos

BVPH (Biblioteca Virtual de Prensa Histórica)

CDMH (Centro Documental de Memoria Histórica)

Diario Deia del 21 de marzo de 2020

Hemeroteca El Comercio

Registro Civil de Oviedo

SHD (Service Historique de la Défense) – GR 16P 586515

https://amical-mauthausen.org/wp- content/uploads/2021/03/Sachsenhausen.pdf

https://www.sachsenhausen-sbg.de/

https://alemanianazi.com/

 

Eduardo Pons y Mariano Constante: Los cerdos del comandante, 1978, Barcelona, Ed. Argos Vergara

Guillermo Menéndez Quirós, Milicias Vascas Antifascistas, Sare Antifaxista, Bilbao, 2021 (Cómic) 










GRUPO DEPORTADOS ASTURIAS

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