martes, 8 de junio de 2021

José Antonio Mesa, de San Martín del Valledor (Allande)




José Antonio MESA, nacido en San Martín del Valledor, el 25 de septiembre de 1893, hijo natural de Carmen Mesa Pérez, natural de Grandas de Salime. Sus abuelos maternos eran Francisco Mesa y Rosa Pérez, ambos de Peirones en Boal y de Grandas de Salime, respectivamente. Contrajo matrimonio con María del Rosario Fernández, nacida en Mieres, el 13 de mayo de 1893. El primero de los hijos de dicho matrimonio, Faustino nació el 22 de agosto de 1921, en Langreo.

De oficio minero, participó activamente en la huelga habida en Asturias entre los años 1921 y 1922, en protesta por la rebaja de salarios y despidos. Una huelga dura y alargada en el tiempo en la que, la división de posturas entre socialistas y comunistas propició el triunfo de la patronal. Ante esta situación, la familia emigró a Francia donde nacieron seis de sus ocho hijos, Elie, nacido en Lievin, el 26 de noviembre de 1922; Liberta, nacida en Angrés, el 6 de junio de 1924. Cuatro de los hijos nacieron en Raismes: Ester, el 27 de marzo de 1927; Honoré, el 17 de abril de 1928 ; Marie Louise, el 16 de abril de 1929 y Abel, el 18 de mayo de 1931.

En 1924, empezó a trabajar en la mina del pozo Sabatier, de la Compagnie des mines d'Anzin. El 7 de julio de 1932, la familia fue naturalizada francesa. En dicha época, vivían en el Nº 221, de la calle Léopold Dussart de Raismes. El advenimiento de la II República en 1931, les hizo volver a Asturias pero al poco tiempo, el clima de inestabilidad política y desempleo, les haría regresar a Raismes. El menor de los hijos, Laudelino, nació el 10 de septiembre de 1932 en la localidad de Ciaño.

En 1934, se afilió al PC y a la CGTU, confederación sindical que acabaría fusionándose con la CGT en marzo de 1936, de la que también había formado parte. En 1938, fue despedido de la mina Sabatier en Raismes, por su participación en la huelga general de mineros. Desde el inicio de la ocupación de Francia por las tropas alemanas, entró a formar parte de la resistencia local junto a varios compañeros españoles de familias emigrantes y exiliados, dentro de la Organization Special Combat, OSC, denominación que cubría diferentes estructuras clandestinas en el seno del Partido Comunista Francés, PCF, participando en la distribución de folletos, recopilando material explosivo para acciones diversas y preparando la huelga de mineros, en junio de 1941; así como en otras acciones de Resistencia contra el ocupante, siendo reconocido por Francia como miembro de las Fuerzas francesas del interior, FFI.

El 1 de octubre de 1941, cuando se encontraba trabajando en la fábrica Baurain en Valenciennes y en virtud de una orden firmada por el prefecto del departamento del Nord, en la que se señalaba que por su labor de propaganda revolucionaria, es considerado peligroso para el orden público, un “Indésirable”, fue arrestado y confinado en el Centro de Vigilancia de Doullens, una antigua caserna, situada en la ciudadela de dicha localidad, siendo asignado al bloque 1 y matriculado con el Nº 138. En 1942 le fue retirada la nacionalidad francesa, al constar en su expediente como “Indésirable”.

En 1943, Doullens fue evacuado por necesidades logísticas de los nazis, siendo transferido al Campo de Ècrouves. Las condiciones en ese campo eran peores, con regímenes de visita muy estrictos. En su expediente consta una carta manuscrita de José Antonio Mesa dirigida al director del Campo solicitando la autorización de visita para su mujer e hija. En la misma, figura la respuesta negativa del Director anotada en el margen. En dicho campo permaneció hasta el 22 de noviembre de 1943, fecha en la que fue transferido al Campo de Voves, uno de los campos en suelo francés más represivos.


                                       


El 9 de mayo de 1944, las SS tomaron el control del campo, motivado por la gran evasión acaecida tres días antes, transfiriendo a los 407 internos que restaban al campo de tránsito de Royallieu-Compiègne, siendo deportados el 21 de mayo de 1944 desde la estación de Compiègne al campo de concentración de Neuengamme, donde fue matriculado con el Nº 31021. De allí fue transferido al subcampo de Bremen, Bremen-Farge, comando que trabajaba para la Dirección de la Construcción de la Marina en la construcción del refugio de submarinos "Valentín". Allí estuvo hasta el 20 de enero de 1945, fecha en la que fue llevado de vuelta al campo de Neuengamme para ser transferido al campo de Ravensbrück, donde fue liberado el 2 de mayo de 1945.


                                                        


Después de ser liberado, estuvo hospitalizado por el delicado estado de salud en el que se encontraba. Un mes más tarde, el 9 de junio de 1945 regresó a Raismes. Poco tiempo después se incorporó al trabajo de minero en el pozo Sabatier en Raismes del que fuera despedido en el año 1938. Lideró y dirigió un equipo de jóvenes mineros en la “batalla del carbón”, que conllevaría la nacionalización de las minas y que tenía por objetivo aumentar la producción para paliar la falta de electricidad en la posguerra. Dicha batalla duro hasta el 1948, año en el que se jubiló. Falleció en Raismes el 29 de mayo en 1981.

  

                                   

La imagen es de julio de 1945, del homenaje en Sabatier a los deportados que volvieron de los campos nazis ( entre ellos José Antonio Mesa )


                                


Biografía de   Ana García Santamaría

Colaboración : Grupo Deportados Asturias


FUENTES:

SERVICE HISTORIQUE DEFENSE ( CAEN )

SERVICE HISTORIQUE DEFENSE ( VINCENNES )

ARCHIVO MAIRIE DE RAISMES.

AD MEURTHE-ET-MOSELLE

AD EURE-ET-LOIR

AD SOMME

ARCHIVO KZ NEUENGAMME

ARCHIVO ITS AROLSEN

JORF 3/7/1982

JORF 19/08/1942

ARCHIVO DIOCESANO DE ASTURIAS


miércoles, 2 de junio de 2021

Belarmino Ramos Menéndez, de Avilés

 



Nació en 1894 en Avilés . Era  miembro del sindicato UGT desde 1925 y estaba  afiliado a la Agrupación Socialista avilesina desde 1928. Se casó con Anselma Barril González y vivían en el barrio marinero de Sabugo, donde formaron una familia con cinco hijos: Manuel Ángel, Galo, Luis, María Luisa y Eloína.

La madre, Anselma, era delegada sindical de las trabajadoras del puerto por la CNT. Belarmino trabajaba en la Junta de Obras del Puerto y realizaba actividades sindicales en defensa de los derechos de los trabajadores.

La noche del 7 de setiembre de 1937, la familia es evacuada desde el puerto de Avilés hacia Burdeos. De aquí pasarán a Cataluña, hasta la Retirada en 1939. En Francia Belarmino fue internado en el campo de concentración de Argelès sur Mer, de donde escapó para reunirse con su mujer y sus hijos en Angoulême , en el campo de Les Alliers. Cuando las tropas alemanas invaden Francia en 1940, los exiliados españoles, reconocidos como refugiados políticos hasta entonces, serán entregados a las autoridades  nazis y considerados apátridas por el gobierno de Franco. Belarmino, Anselma y sus cinco hijos fueron trasladados hacia la estación de Angoulême y obligados a subir al que sería el primer tren con población civil deportada desde Europa.  Se trataba del "convoy de los 927" con destino a Mauthausen del 20 de agosto de 1940. Tras cuatro días de un penoso viaje, llegaron a la estación de Mauthausen el 24 de agosto. Belarmino quedó internado en el infierno del campo de concentración, con el número 3875.Con él también estaban sus hijos Manuel Ángel y Galo Ramos. Su mujer Anselma y los tres hijos pequeños fueron repatriados a la España franquista y regresaron a Avilés.

A los seis meses Belarmino fue trasladado al subcampo de Gusen , con un nuevo número de prisionero, el  9607. Falleció  el 5 de noviembre de 1941, a los 47 años, exhausto y enfermo a causa de los trabajos forzados, el hambre y las condiciones insalubres del campo. Su preocupación mayor eran sus dos jóvenes hijos, Manuel Ángel y Galo, que permanecían en manos de los nazis en Mauthausen.

Biografía de Begoña Álvarez Cienfuegos.

Grupo Deportados Asturias.


Testimonio  de Mª Luisa  Ramos Barril y su hijo Omar .


Reconstruir la memoria de mi familia es complicado como dice mi hijo Omar, porque los datos están disueltos en una especie de memoria líquida. Unos en mi mente, que ya soy la única sobreviviente de los cinco hermanos Ramos, y otros en los relatos de los que ya se han ido: mi padre Belarmino, mis abuelas y abuelos, mis tíos y tías, mis hermanos Luis, Manuel Ángel, Galo, Eloína, y los de mi madre Anselma. 

Nuestra historia, siempre estuvo vinculada al mar, al barrio de pescadores de Sabugo en Avilés. Mi padre al que en casa llamábamos Bela, trabajaba en la Junta de Obras del Puerto, y los hermanos de mi madre Anselma, eran conocidos como los candines, todos eran pescadores y armadores. Las mujeres éramos rederas o vendedoras de pescado como mi propia madre.

Yo fui muy feliz en mi barrio marinero. Todo el vecindario era como una gran familia. Todas las familias se conocían y todas tenían su mote. En un homenaje a estas personas durante años he guardado en mi memoria sus nombres y sus motes. “Sabugo tente firme” era nuestro grito de orgullo, de dignidad de pescadores.

Tenía 8 años cuando el 18 de julio de 1936, el general fascista Francisco Franco Bahamonde dió el golpe de estado que inició la guerra civil española. El golpe de estado de Franco fue el inicio de la destrucción de la familia en diferentes etapas. Primero la guerra, luego el exilio, después los campos de concentración y exterminio nazis, y por último el franquismo a nuestro regreso.

Al principio mi familia intentó permanecer unida en sus casas, unos en Sabugo y otros en el Carballedo, pero la situación en Avilés se hizo insostenible, no sólo por la inseguridad de los bombardeos de la aviación nazi, aliada del bando fascista, o por la persecución de personas inocentes, lo demoledor para aquellos republicanos eran las noticias incesantes sobre el avance de los rebeldes. Estaban ganando la guerra y eso nos aterraba, porque nuestras vidas pendían de un hilo.

A raíz del conflicto bélico sólo unos pocos de la familia se quedaron en Avilés, los demás zarpamos, tal y como lo describe mi hermano Galo Ramos, una tarde del 7 de septiembre de 1937. También nos siguieron en aquel exilio el abuelo papa Galo,  quien estaba casado en segundas nupcias con Luisa, y lo hizo con sus cinco hijos de su anterior matrimonio Honorato, Poldo, Manolo, Etelvino y María. Por parte de mi madre Anselma, nos acompañaron en el barco sus dos hermanas Ángeles y Malita. Galo, Honorato, Manolo y María, terminaron su periplo en Chile y Poldo en Francia trabajando en las minas del norte, Etelvino regresó años después, vivió y murió en Galicia.

Juntos nos fuimos de nuestro país, primero a Francia, luego regresamos a Cataluña, pero al caer la república y volver a salir de regreso a Francia nos separamos para siempre. Unos se quedaron en el campo de refugiados de Angulema, entre ellos mis padres y nosotros sus cinco hijos, Manuel Ángel, Galo, María Luisa, Luís y Eloína, el resto de la familia pudo embarcarse y huir a Chile en el Winnipeg, que se había fletado gracias a las gestiones de Pablo Neruda.

Mis recuerdos, están guardados en la mente de una mujer que en el 2019 cumplió 91 años, y aunque me considero una mujer fuerte de carácter, hay miedos y temblores que me sacuden al recordar aquellos hechos. Según mi hijo, tomando prestadas las palabras de Zygmunt Bauman, intento “convertir en sólidas las pinceladas de unos recuerdos líquidos”.

En la familia de los Ramos durante el franquismo, los más jóvenes creían que la muerte de su abuelo Belarmino, en el campo de exterminio de Mauthausen-Gusen en Austria, era una consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, un daño colateral. Eso se había contado de forma oficial. Los españoles exiliados por el conflicto quedamos atrapados en Francia, en los llamados campos de refugiados,  donde fuimos hechos prisioneros por el ejército alemán, cuando invadieron Francia: Por lo que fuimos víctimas de las acciones bélicas propias de la guerra.

Los niños y los jóvenes de la familia aún no sabían por qué, ni cómo, ni quiénes eran los responsables y actores de aquella tragedia familiar. La idea de tragedia fue surgiendo con los años, cuando poco a poco, como quien va desvelando un secreto, les fuimos contando los diferentes fragmentos de la historia familiar, en parte cuando los miembros de la familia en el exilio llegaban, perdidos por el mundo. En la década de los 60 llegó de Chile mi tía María, la hermana pequeña de mi padre, desde 1938, cuando se habían separado en Burdeos del resto de la familia, no habíamos vuelto a vernos. 

En la década de los 90, mi hermano Galo empezó el proyecto de escribir el relato de la familia. En 2002 cuando se publicó el libro “Sobrevivir al infierno”. Al contrastar los recuerdos con la historia testimonial de Galo y los hechos contrastados, éstos se vuelven consistentes y adquieren certeza y tangibilidad.

El libro de Galo fue decisivo para articular todo y darle visibilidad fuera del entorno familiar. La periodista Montse Armengoul y su colega Ricard Belis, que ya investigaban otros casos, descubrieron entre sus páginas la tragedia de aquella familia asturiana e investigaron los hechos. El resultado fue el magnífico trabajo de investigación histórica que se plasmó en el libro “El convoy de los 927”, donde se relató el viaje de aquellas familias españolas metidas en un tren con destino al campo de exterminio de Mathausen.  

Recuerdo que aquel 7 de septiembre de nuestra partida, la familia se reunió en la casa de Sabugo. Mi padre, como todos los hombres desde el golpe de estado, había tenido que incorporarse al ejército. Pero por su miopía no lo aceptaron en el frente y tuvo que quedarse en Avilés a ejercer la vigilancia sobre los detenidos y los presos de la cárcel local. No era una labor peligrosa, pero mi padre tenía que ejercer de carcelero para muchas personas a las que conocía y no estaba de acuerdo en que fueran detenidas.

La familia tenía dos vertientes políticas, por un lado la socialista, que encarnaba mi padre, quien había estado involucrado en la creación de la agrupación socialista local, y la anarquista, que seguían mi madre y mis primos Mario y Avelino. Mario era hermano de Melania la mujer de Angel Barril, el candín. El otro era Avelino el hijo de Sabina, la valeriana, mi tía abuela por parte de madre. Mis primos tenían responsabilidades militares y mando en los batallones de la Confederación Nacional de Trabajadores, la CNT de índole anarquista. Pero Mario cayó en el frente de Asturias, aunque Avelino pudo salir del cerco asturiano y luego de huir a Francia para incorporarse en Cataluña al ejército de la república  y murió en combate. 

Mi padre nos contaba que la situación del asedio de Asturias empeoraba, mientras nosotros en silencio le escuchábamos. Avilés llevaba mucho tiempo soportando los bombardeos y las carencias provocadas por el asedio de los golpistas, pero además mi padre sabía que, incluso salir por mar era una aventura peligrosa. El crucero de guerra Almirante Cervera acechaba en alta mar a todos los barcos de evacuación para hundirlos o tomarlo presos. La situación de la República en Asturias era muy difícil de sostener y sabíamos lo que les pasaba a las familias de aquellos que luchaban por  la República, las noticias de la crueldad de los franquistas, falangistas y demás ralea en Galicia eran estremecedoras. Para Franco no había rendición posible, aquello era el exterminio.

Los mayores Manolo y Galo escucharon con atención y respeto las palabras de mi padre: Tenemos que salir de Avilés cuanto antes, y por mar.

En el muelle de Avilés había un barco de carga inglés que había traído patatas de Inglaterra. Embarcaríamos en él. Galo lo había señalado en su libro como el Tamber. Aquel  barco que trajo al puerto de Avilés una carga de patatas se llevó a decenas de familias en sus bodegas. Sin embargo, mi hijo  Omar me dice que no hay ningún barco con ese nombre en la relación de barcos que el Grupo Eleuterio Quitanilla, M. Laruelo, A. Martínez y M. Mayoral investigan en varias fuentes.  Cabe la posibilidad de que Galo haya confundido el Stangrove, o el Stambrige con el Tamber. Según me cuenta estaban suficientemente cerca, de hecho en esas fechas la Orden de Operaciones nº 215 del Departamento Marítimo del Ferrol, reseñaba en el diario de a bordo del Comandante Cervera que: “A las l0h. se sorprendió un radio dirigido a la embajada roja española en Londres en el que se decía: Por el vapor Stangrove había entrado el 6 en Ribadesella. Luego el torpedero n° 7 avistó fuera de aguas jurisdiccionales al vapor inglés Stangrove que había salido de Ribadesella y navegaba al NE conduciendo refugiados”. Puedo ser Stangrove y no Tambre, esa es la duda razonable que mi hijo tiene.

El mar nos llevó a Burdeos, luego de una travesía dura y peligrosa en la que el Cervera nos alcanzó cuando estábamos en aguas internacionales y gracias a la presencia de otro barco inglés no pudo abordarnos.

Cuando los alemanes invadieron Francia se encontraron a decenas de miles de familias españolas exiliadas como la nuestra en los infames campos de concentración del sur del país. Los nazis tomaron diferentes decisiones, cada caso tenía su tratamiento, pero en su mayoría pasaba por juicios injustos y condenas a muerte. Con las familias españolas decidieron preguntar al propio gobierno de Franco, con quien tenían una excelente relación de aliados. A través de Serrado Suñer, ministro y cuñado del dictador, condenaron a todas aquellas familias a no tener patria. Fuimos declaradas  apátridas, unas fuimos esclavizadas por los nazis en campos de trabajo, y los que corrieron peor suerte asesinadas en los campos de exterminio.

Al campo de concentración de Mauthausen habíamos ido a parar en aquel tren de ganado desde Francia. Toda la familia Ramos, que estábamos acogidos y concentrados por cortesía de las autoridades francesas, en campos de refugiados en el Sur del país, supuestamente protegidos por el gobierno. Pero aquel era el gobierno traidor de Vichy y no dudaron un momento en entregarnos a los nazis, contraviniendo todos los tratados internacionales de los de asilo a los civiles refugiados de guerra. Los Ramos junto con otras familias fuimos metidas en un tren de ganado, sin baños, sin comida y sin explicaciones. Aquellos seres humanos fuimos conducidos como animales por media Europa, en el tristemente célebre Convoy de los 927 hasta Austria, donde estaba el terrible campo de exterminio de Mauthaussen. Meses después, en Gusen, fue asesinado mi padre Belarmino Ramos. Murió sabiendo que sus hijos, Galo y Manolo, que apenas eran unos muchachos, compartían aquel mismo miserable destino.

Los tres estaban condenados a ser esclavizados y asesinados, sólo por ser españoles, por ser republicanos, por ser demócratas, o socialistas, o gitanos, o judíos, porque la verdadera razón de asesinar, para los nazis era lo de menos. A mi padre Belarmino lo asesinaron en el campo de exterminio de Gusen después de explotarlo como esclavo, trabajando en una cantera de granito a la intemperie cubierto con unos harapos y con unas botas de madera que le llagaron los pies.

En 1936 los nazis y los franquistas que compartían ideología e intereses políticos, eran con los fascistas italianos y con los nacionalistas japoneses miembros de aquel pacto tripartito, o pacto del eje como lo llamaban entonces los medios. Todos ellos se consideraban miembros destacados de razas supremacistas, y los otros, nosotros éramos seres inferiores que seríamos aplastadas por no ser de su mismo campo genético, y así fue. Recuerdo cuando el 23 de octubre de 1940 en Hendaya, Hitler y Franco se vieron para tratar los asuntos pendientes de su colaboración y de su alianza, en  el campo don Pío Carreño, un médico de Avilés nos decía que había llegado al poder una clase racial dominante integrada por personas sin escrúpulos morales y sin capacidad individual de crítica. Aquellos que primero culparon a los judíos de todos los males de Alemania, y luego invadirán el mundo con la idea de difundir sus métodos de despojo y saqueo. Decía que la guerra civil española había sido la antesala de lo que estaban preparando las fuerzas del eje. En España, los apoyos de Alemania y de Italia en aviones, armamento y soldados, fueron decisivos a la hora de inclinar la balanza del lado de los golpistas, y con su ayuda vencieron al gobierno constitucional de la república.

Belarmino, mi padre era un obrero de la Junta de Obras del Puerto de Avilés, no era un militar, no había disparado un tiro en toda la guerra, probablemente en toda su vida porque era miope. Durante la contienda llevaba una camilla entre las manos cargando heridos y salvando vidas. Al terminar la guerra merecía irse a casa, a descansar con nosotras y a lavarse los ojos de toda aquella maldad que había visto. Y quitarse el horror de encima, a olvidar toda aquella inquina contra los desposeídos, pero no tuvo esa suerte.  Los nazis lo esclavizaron en Gusen y lo tuvieron trabajando semidesnudo  en pleno invierno, a la intemperie en la cantera, cargando bloques de granito, arrastrando los pies llagados dentro de aquellos zapatos de madera, tal como nos contaron Galo y Manuel Ángel. Mi padre vio asesinar por cientos a otros infelices, y supo lo que le esperaba, se dió cuenta de dónde estaban sus propios hijos. Murió con la certeza de haber llevado a toda su familia a un destino trágico.

María Luisa Ramos Barril, yo su hija, recuerdo cuando llegamos a Avilés, y nos insultaban en nuestro camino de la estación al barrio de Sabugo. “Rojas, había que mataros a toda vuestra raza”. Recuerdo el hambre que pasamos, las privaciones… Sin saber de mi padre, ni de mis hermanos Galo y Manuel Ángel, sin noticias de mi abuelo papa Galo, ni de mis tías y tíos, solas con el coraje de mi madre que nos sacó adelante.

Recuerdo comer las pieles de patatas, recuerdo que mi hermano Luis y yo subíamos al cementerio de la Carriona y escarbábamos en la tierra y entre los terrones encontrábamos intactas las suelas de goma de las zapatillas con las que enterraban entonces a los fallecidos, los zapatos eran demasiados valiosos como para echarlos en un ataúd. Con aquellas suelas yo me las ingeniaba para hacerles unas plantillas y reconstruirlas para usarlas de zapatillas.

Un día llegó a nuestra casa del Nodo, donde vivíamos entonces, una carta de la Cruz Roja y como un manto de tristeza se posó en el rostro de mi madre. “Tu padre está muerto.” Aunque yo ya lo sospechaba, porque después de tantos años de silencio, me parecía imposible que mi padre no nos hubiera mandado algún mensaje.

Para poder darle un sentido a todo lo que sucedió a nuestra familia, tuve que juntar los pedazos rotos de una memoria familiar fragmentada, en un ejercicio histórico de  memoria. Pero para unir los pedazos se necesita pegamento, algo que los una y mantenga firmes, y eso son nuestros  sentimientos.

Los Ramos sólo tenemos dos fotos de mi padre Belarmino, una la del carnet del PSOE y otra en la que está apoyado delante de un muro de piedra, fumando un cigarrillo mientras sonríe.

Y yo así lo quiero recordar … sonriendo.

 


 


jueves, 27 de mayo de 2021

Alfonso Alejandro Fernández Marcos, de Bebares (Tineo)

 


      
 Castillo de Hartheim

Autobuses de traslado desde Gusen a Hartheim


Alfonso Alejandro Fernández Marcos pertenecía a una familia de labradores de la pequeña aldea de Bebares (parroquia de Sta. María de la Barca), a la orilla del río Narcea, que hoy está bajo las aguas del pantano de La Barca (Calabazos), desde que sus escasas tierras de labor fueron anegadas en la década de los años 60, obligando a sus vecinos a una apresurada diáspora hacia otros lugares.

El día 8 de septiembre de 1912 nació Alfonso, del matrimonio formado por Alfonso Fernández Pertierra y Antonia Marcos Fernández, natural de Santianes de Tuña. Ya tenía dos hermanos: Lucila (13-12-1908), fallecida en San Adriano en 1959, viuda de Manuel Blanco, dejando dos hijos: Delfina y Manuel. Otro hermano fue Manuel (28-05-1910). Y una hermana, María Luisa (24-01-1914), fallecida en Tuña el 4 de febrero de 2005. 

Fue inspirado en el ideario republicano por otro oriundo de Tineo, don José Maldonado González (último presidente de la República Española en el exilio), quien en 1929  redacta, firma y publica el Manifiesto Republicano dirigido a los convecinos de Tineo. En él denunció la corrupción de la monarquía  y fue el fundamento del Centro Republicano de Tineo, del que sería presidente. El 31 de mayo de 1931 ganará las elecciones municipales el partido republicano, lo que le llevará a la Alcaldía de Tineo el 5 de junio de 1931. 

Alfonso fue soldado a los 21 años en el Regimiento de Carros de combate nº1 en Madrid, donde realizó el servicio militar desde agosto de 1933 hasta licenciarse en enero de 1935.

Tras el derrocamiento de la república emprende el éxodo desde Barcelona hacia Francia con 27 años. No conocemos si estuvo en algún campo de concentración francés, pero probablemente pertenecía  a una CTE que realizaba  tareas de construcción y fortificación para las fuerzas armadas francesas, cuando fue detenido durante la ocupación alemana  y encarcelado en el fronstalag 122 VI-F  de Chaumont, un centro de detención cercano al frente de guerra  en el departamento francés del Alto Marne.  


A partir de aquí comenzará para Alfonso un largo cautiverio por distintos campos de prisioneros alemanes. El 15 de enero de 1941 , con el número de prisionero 37430, ingresa en el VI–F de Bocholt, muy cerca de la frontera con Holanda. El 25 de enero entra  transferido al stalag VI-C de Bathom, cerca de la ciudad alemana de Münster y el 26 de febrero de 1941, fue subido a un tren de ganado y enviado al sur, al campo de Tréveris, conocido como Stalag XII-D Trier, que se hallaba al norte de la región de los Vosgos, cercana a la frontera con Luxemburgo.

El 31 de marzo de 1941, emprendió su último viaje, deportado junto con 356 prisioneros del campo , entre ellos muchos republicanos españoles. Cuatro días y tres noches, hacinado en un tren  que le llevó al campo de concentración nazi de  Mauthausen (Austria), llegando en la madrugada del 3 de abril de 1941. En el registro del campo, los SS le inscribieron como camarero y le asignaron el nº de prisionero 3963. Al  mes, el 8 de abril,  fue trasladado al subcampo de Gusen con nuevo número, el 11999.

Las condiciones inhumanas del campo de Gusen debieron ir deteriorando la salud de Alfonso. Esto provocó que fuera trasladado de nuevo con el objetivo de deshacerse de él de una vez por todas. Con la excusa de trasladar a los enfermos al KL Dachau para su curación en un "sanatorio" , desde el mes de agosto de 1941, muchos presos habían sido engañados y llevados al Castillo de Hartheim (Alkoven, Austria), donde se estaba experimentando con distintas formas de asesinato por gaseamiento, además de realizar experimentos médicos. En este castillo,  a  unos 17km de Mauthausen, sólo en el período que media entre los meses de mayo y agosto de 1941, los nazis exterminaron a casi 18.300 personas. De entre las muertes contabilizadas a lo largo de su existencia, unas 500 se realizaron sobre españoles.

El 15 de agosto de 1941, fue subido a uno de los siniestros autobuses grises de cristales tintados con destino a Hartheim. Con él iban en el mismo grupo el mierense  Ramiro Fernández León, el candasín Robustiano Fernández Rodríguez y el gijonés Manuel Fernández Medio.

Todos ellos aparecen en los registros del campo de concentración como fallecidos  en Gusen ,el 27 de setiembre de 1941. En realidad, figuran en un listado de la “Foundation pour la Memoire de la Deportation” como asesinados por gaseamiento en el Castillo de Hartheim. Alfonso acababa de cumplir 29 años .

Su muerte fue  comunicada a su esposa Isabel Díaz Coleto , con domicilio en Madrid, en la calle Fuencarral. La carta de aviso de deceso llegó en 1952 , por parte del Ministerio Francés de Antiguos Combatientes y Víctimas de Guerra.

 

Biografía  escrita  por  Begoña  Álvarez  Cienfuegos

Grupo Deportados Asturias.


Fuentes:

 - Archivos Arolsen

 - CDMH de Salamanca

 - Registro Civil de Tineo

 - Xenén González Ramírez.  “Un vecino de Tineo, víctima del horror nazi en el campo de Hartheim (Austria) “. Artículo LNE  25/08/2019.

-  Banco de la Memoria. Generalitat de Cataluña

-  Investigación Grupo Deportados Asturias

sábado, 22 de mayo de 2021

Ángel Martínez Rogina, de Peñamellera Baja

 


“….asturiano nacido en el pueblo de Abándames, perteneciente al Concejo de Peñamellera Baja. Ángel Martínez nació el 1 de febrero de 1912, fruto del matrimonio entre José Martínez y Evangelina Rogina, creció pastoreando el ganado familiar y en 1932 perdió a su madre, a quien adoraba. Realizó el servicio militar en el Regimiento Flandes en Vitoria, sitio donde debió tener las primeras aproximaciones al ideario socialista. Participó en los hechos revolucionarios de octubre de 1934, por lo que tuvo que huir de su pueblo.

Durante la guerra civil luchó en el frente de Madrid y cayó prisionero pero consiguió evadirse y volver a su pueblo. Sin embargo, a principios de 1938 decidió cruzar la frontera y pasar a Francia, donde estuvo recluido en diversos campos de concentración para refugiados españoles.

Ya iniciada la guerra en Europa, se incorporó a las Fuerzas Francesas Combatientes (FFC) en junio de 1943 integrado en la red clandestina de evasión Marie Odile. En su calidad de agente P2 fue el encargado de misiones de 3ª clase por las cuales consiguió salvar a decenas de aviadores Aliados al ayudarles a cruzar la frontera. Finalmente resultó capturado el 11 de marzo de 1944 por miembros de la Gestapo en la localidad aquitana de Saint-Faust, en el departamento de los Pirineos Atlánticos. Fue confinado en la cárcel de Saint Albert, donde permaneció hasta el 15 de marzo, fecha en la que la policía alemana decidió su traslado a la prisión de Saint-Michel en Toulouse. Aquí permanece hasta el 14 de abril de 1944 para pasar luego al campo de tránsito de Compiégne. Allí permaneció hasta que el 21 de mayo de 1944 fue incorporado a un convoy con destino al campo de concentración alemán de Neuengamme (matrícula 31.233). El 14 de abril de 1945 y ante el avance Aliado los nazis decidieron la evacuación de parte de los prisioneros hacia el campo de concentración de Sandbostel, donde fue liberado por tropas británicas el 28 de abril de 1945. Fue repatriado a Francia el 11 de junio de 1945 gracias a la intervención favor del gobierno francés. 

Tras el fin de la guerra en Europa nuestro protagonista inició una nueva vida en la ciudad de Limendous, cerca de Pau y de la frontera española, junto a su esposa y sus tres hijos. Tuvo múltiples secuelas en su estado de salud a consecuencia del internamiento, en especial derivadas de la tuberculosis que padeció en los campos. Para su recuperación estuvo ingresado en sendos hospitales de Pau y Burdeos entre junio de 1945 y mayo de 1946. Pasados los años se le reconoció el grado de subteniente de las FFC gracias a sus servicios para la causa de la Francia libre, igualmente le fue concedido el título de deportado resistente en diciembre de 1951 con un periodo de internamiento comprendido entre el 11 de marzo y el 20 de mayo de 1944 y un periodo de deportación entre el 21 de mayo de 1944 y el 10 de junio de 1945.”



Investigación realizada por el historiador y escritor José Manuel Puente Fernández.

Extracto del libro "Cántabros en los campos nazis (1940-1945). Resistencia y deportación". 

Autor: José Manuel Puente Fernández 

Editorial Librucos. (Agosto 2018).

Fuentes consultadas y colaboraciones detalladas en el libro.

https://librucos.com/11_jose-manuel-puente-fernandez

https://librucos.com/general/82-cantabros-en-los-campos-de-exterminio-nazis-1940-1945.html

 

 


martes, 18 de mayo de 2021

Prisciliano García Gaitero, "El niño de Mieres"


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Nació el 28 de julio de 1910 en el municipio de  Carbajal de Fuentes de León . Siendo  muy niño falleció su padre, Serafín García  González,  y  su madre Valentina Gaitero de la Iglesia (natural de Valdemora) emigra  con él a Mieres, donde contrajo nuevo matrimonio. Prisciliano cursó los estudios primarios en el colegio mierense de los Hermanos de la Salle y, aún adolescente, comenzó a trabajar como rampero en el Grupo Minero Mariana hasta su incorporación en 1931 al servicio militar en Marruecos. Regresó a la mina asturiana en diciembre de 1932, donde era conocido como ”el niño de Mieres” por sus cualidades cantoras. Con la crisis de 1934 trabaja en régimen de “terceras”, esto es, un día de cada tres. En estas fechas inicia su militancia en el Partido Comunista. Tras la sublevación militar franquista se alista en el ejército republicano , donde alcanza el grado de teniente en el Frente Norte. A la caída de éste en 1937 se refugia en el monte, pues en Mieres ya lo estaban buscando para arrestarlo y previsiblemente fusilarlo. Se enrola en un batallón de trabajo que realiza fortificaciones en Huesca para poder escapar de Asturias. Conseguirá pasar a Cataluña y en 1938, ante la irremediable derrota republicana, atraviesa los Pirineos.

Tras pasar por un campo de concentración francés, trabaja como jornalero en distintas granjas desde las que envía postales a la familia, en una de ellas expresa su intento frustrado de viajar a Méjico. El 21 de junio de 1940  es apresado por las tropas nazis en Voves y viaja durante tres días en un vagón de ganado en condiciones infrahumanas hasta el campo de prisioneros de guerra Stalag XB de Sandbostel, al noreste de la ciudad de Bremen.

Fue deportado al campo de concentración de Mauthausen el 28 de febrero de 1941, donde será registrado con el número de prisionero 3400. Sólo permanecerá un mes, pues consigue ir como voluntario al subcampo de  Gusen para acompañar a su amigo José Brull, que estaba herido e incapacitado para trabajar. Allí verá morir a su amigo y a otros compatriotas asturianos como los mierenses Luis Braña Álvarez y José Sánchez Llaneza . Él mismo estuvo a las puertas del crematorio con el número 11666, al haber contraído una tuberculosis ósea. El 8 de noviembre de 1942, considerado como no apto para producir por su precaria salud,  es trasladado al campo de concentración de Dachau, cerca de Munich. Su nuevo número de prisionero fue el 38857. Será gracias a la solidaridad de sus compatriotas españoles y  de los exbrigadistas internacionales, también presos en Dachau, que Prisciliano conseguirá sobrevivir hasta la liberación del campo por parte de las tropas estadounidenses ,el 29 de abril de 1945.

Sirva como ejemplo de la barbarie y crueldad nazi vivida por Prisciliano este testimonio, entre muchos otros,  de su estancia en Dachau:

”Era difícil anular la obsesión del hambre en el cerebro. En esta vida no hay nada más obsceno y más desvergonzado que el hambre. Es capaz de quitarle al hombre la honradez , la vergüenza y la dignidad. Hay que vivirla intensamente para saberlo bien. El hambre y la miseria ayudaban a la degradación del individuo y de la naturaleza humana”.

De regreso a Francia, Prisciliano consigue la protección de un matrimonio francés y de Mildred Fahrni, su otra “madrina de guerra”. Trabaja como dependiente en una mercería y de sastre confeccionando pantalones. Su enfermedad se agrava y es ingresado en el sanatorio de Brevannes, donde falleció el 30 de junio de 1949, a los 39 años.

Prisciliano dejó escrito su testimonio sobre los tres campos de concentración en los que estuvo en un diario, escrito en su mayor parte en el hospital. En él denuncia las atrocidades que los nazis cometían con los prisioneros. Su madre Valentina Gaitero  viaja a Francia al saber que su hijo se moría. No pudo llegar a tiempo de verlo con vida, pero trajo con ella - oculto entre las ropas- el cuadernillo que su hijo escribió mientras luchaba por agarrarse a la vida.

Como no murió dentro de los campos, la familia de Prisciliano ni siquiera pudo acogerse a la indemnización que la R.F de Alemania estableció para las víctimas de la persecución nazi.

Prisciliano García Gaitero solamente pudo vivir cuatro años desde su evacuación de Dachau, debido a las secuelas de salud tan graves que le causaron los maltratos de los años de deportación. En palabras que un compañero de cautiverio expresó en su entierro, “toda su vida había luchado por un ideal: la defensa de las libertades republicanas, tanto en España como en Francia”. Su tumba se encuentra en Fontenay-sous-Bois bajo una lápida con la inscripción “Mort pour la France”.

 

Biografía escrita por Begoña Álvarez Cienfuegos

Fuentes:

-Archivos Arolsen

-Archivos españoles PARES

-Banco de la Memoria Democrática

- Prisciliano García Gaitero “ Mi vida en los campos de la muerte nazis”. Edición de Jose Luis Gavilanes Laso. Edilesa 2005

-Jose Luis Gavilanes Laso "Prisciliano García Gaitero, in memoriam". LNC 18/08/2019.

- Investigación Grupo Deportados Asturias

 


 



miércoles, 12 de mayo de 2021

JOSÉ ANTONIO JARRÍN LÓPEZ, de Gijón

  

José Antonio Jarrín López, nació en Gijón el 31 de agosto de 1.903. Sus padres fueron Francisco y Eladia y tuvo cinco hermanos: Adolfo, Elvira, Sira, Pilar y Manuel. Se casó con Oliva Barro Ordieres. De su matrimonio nacieron tres hijos; Francisco y Adolfo(gemelos) y María Concepción (Luisina), los tres ya fallecidos. Adolfo y Luisina emigraron a Venezuela en 1956 y 1963. Sus tres nietos aún viven; Marisela, Ángel  y Adolfo.

Fue militante del Sindicato Metalúrgico y de la FAI, en su ciudad natal. El 21 de junio de 1937, el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo, dice de él: "José Jarrin, hijo de Antonio y Eladia, de profesión jornalero, pelo y cejas negras, ojos pardos y nariz regular, color sano, comparecerá dentro del término de 30 días, en el cuartel de Santocildes en el Regimiento Burgos, número 31 con guarnición en Astorga."

Participa en la guerra en el norte, y según el Diario Oficial del Ministerio de Defensa del 24 de marzo de 1938, se confirma su grado de Teniente con antigüedad del 14 de junio de 1937. 

Tras la guerra civil, y una vez en Francia, es  internado en el campo de refugiados de Les Alliers, cerca de la ciudad de Angulema, desde donde fue deportado en el “convoy de los 927”, a Mauthausen. Desde el 20 al 24 de agosto, el convoy vagó por media Europa, hasta llegar a su trágico destino. Fue el primer convoy de deportados civiles de Europa occidental y en él iban, veintiocho asturianos, de los cuales solo fueron liberados, tres de ellos.

José Antonio Jarrín López, tenía el número de matrícula 4156 y fue asesinado en Gusen, el día 10 de diciembre de 1941, (ese día ejecutaron a 62 españoles) y cremado, dos días después. En la versión oficial, dice que murió de infección renal.

Investigación y redacción:  Esther Martínez y Maribel Luna 
Grupo Deportados Asturias


  Fuentes:

-Archivos familiares (Adolfo Jarrín)

 -Boletín Oficial de la Defensa

-Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo.

- Centro Documental de Memoria Histórica

 -ITS Arolsen

-http://www.bddm.org, www.navioanarquico.org


martes, 11 de mayo de 2021

AURELIO AQUILINO ACEBAL ÁLVAREZ, de Gijón

 


                                           


AURELIO AQUILINO ACEBAL ÁLVAREZ nació en Gijón el 18 de febrero de 1919, aunque en el asiento de inscripción figura el 4 de marzo. Hijo de Aquilino Acebal Díaz (Gijón 1883-1960) y María del Rosario Álvarez García (Castiello-Gijón 1899), que tenían su domicilio familiar en la calle Marqués de Casa Valdés 147 de la ciudad.

Fue el segundo de cinco hijos -cuatro varones y una mujer- del matrimonio: José, nacido en 1915; y Manuel- casado con María Felicidad Canal Rio-, Robustiano y Rosario.  El mayor José Acebal Álvarez murió a los 21 años, en combate defendiendo la República, cuando el batallón en que figuraba alistado se encontraba en la posición de la Trecha, en los alrededores de Oviedo, el 21 de febrero de 1937. 

                                                         José Acebal Álvarez

Su vida político-sindical transcurre dentro al anarquismo, que tanto desarrollo tuvo en la villa gijonesa. Con 18 años –el 14 marzo de 1937- ya forma parte de la Directiva del Centro Instructivo Republicano, como secretario. Por su afiliación sindical podemos seguir algunos de los trabajos que debió desempeñar, ya que estuvo vinculado al importante Sindicato Metalúrgico de la CNT, y también al Sindicato de la Construcción de la CNT, sección Albañiles (Carnet nº 944).

Suponemos que debió estar alistado en alguna unidad militar, y que finalizada la guerra en Asturias salió para Francia y de retorno a la zona republicana debió continuar como combatiente, ya que una referencia indirecta lo sitúa en la Batalla del Ebro. Nada sabemos de su devenir por los campos franceses, tras la retirada desde España en los meses iniciales de 1939, ni de su posible participación en alguna Compañía de Trabajadores (CTE).

Tras la desmovilización de las CTEs y la desbandada del ejército francés sí sabemos que recala en Angulema, en el campo de Les Alliers (Fontstalag 184), punto de partida el 20 de agosto de 1940, del célebre convoy de los 927, que los deportaría a Mauthausen, tras cuatro días de viaje, en lo que constituyó el primer transporte que desde Occidente deportó población civil hacia territorio del Reich.

Después de sufrir las infrahumanas condiciones del viaje llegaron a la estación de Mauthausen la mañana del día 24. Allí fue testigo de una de las escenas más dramáticas que vivieron los republicanos en su camino hacia la deportación: la separación de muchas familias. Sería uno de los 29 asturianos, varios jóvenes incluidos, entre los 377 varones que allí quedaron; las mujeres y los niños y niñas de menos de 14 años los recondujeron a España. A la llegada al Campo de Mauthausen –en la quinta remesa con españoles- se le inscribiría con el número de matrícula 3899, declarando como profesión la de camarero.

A los cinco meses de su llegada, el día 24 de enero de 1941, se le envía al Campo de Gusen, el principal de los campos anexos, que estaba a unos 4 kilómetros de Mauthausen, asignándosele el número 8973. Allí morirán el mayor número de españoles, unos 3.900, sobre todo en los meses del invierno de 1941-1942. Aurelio fue uno de ellos, falleció un año después: el 18 de enero de 1942, en el Bloque 32, aunque oficialmente se le registró como fallecido -dicho día- en Mauthausen, a las 18:20 horas.

La carta que notifica la defunción de Aurelio fue recibida por su familia el 10 de mayo de 1950, va dirigida a su “hermano” Robustiano Acebal, quien había sido señalado como “familiar cercano”, en un “piso próximo” al domicilio familiar de Gijón.  

 

Biografía elaborada por Begoña Menéndez Canal y Maribel Luna

Investigación Grupo Deportados Asturias

 

Fuentes:

 Familiares de Aurelio Acebal. 

-     Registro Civil de Gijón

-     Archivos Cruz Roja Internacional y Campo Gusen.

-   Registro del Ministerio Francés de los antiguos combatientes y víctimas de guerra con el   número 70020

-   Relación de los asturianos muertos en los campos de concentración de los campos de    concentración alemanes de Gusen y Mauthausen de la Fundación José Barreiro

-      Archives Arolsen

-      Archive Caen

-      CDMH

 

 


viernes, 7 de mayo de 2021

RAFAEL GONZÁLEZ COSTALES, de Gijón

 


                                                           


Hijo de Vicente y Dolores, Rafael González Costales nació en Gijón el 25 de julio de 1917 (o el 30 de agosto de 1917). Su madre de Gijón y su  padre de Parades ( Las Regueras).  Fueron cuatro hermanos, Rafael era el pequeño. 

Al iniciarse la guerra civil estaba a punto de cumplir 19 años, vivía en la calle Cabrales 102, y estaba inscrito en la bolsa de empleo de la CNT. En los meses siguientes, Rafael entró a trabajar como limpiador en La Industria, fábrica de vidrio por entonces casi centenaria fundada por Mariano Pola. Posiblemente Rafael se enroló en el Ejército de la República, sería evacuado por barco desde Gijón en octubre de 1937 y seguiría combatiendo hasta la derrota final. En febrero de 1939 pasó los Pirineos junto a casi medio millón de compatriotas.

Nada sabemos del exilio de Rafael González Costales hasta que lo encontramos, ya muy avanzada la guerra mundial, en Burdeos. Residía en el número 7 de la rue des Chartrons, en la misma orilla del Garona. A comienzos de febrero de 1944, Rafael fue detenido por la policía de Vichy y acusado de ”activité comuniste”. Entregado a los alemanes, posiblemente pasó por el Fort du Hâ, la antigua cárcel de Burdeos usada por los ocupantes nazis como prisión para opositores. Allí coincidió con el también gijonés Francisco Cristobal. Tras varios meses en ese penal lúgubre e insalubre, Rafael y Cristobal fueron transferidos al campo de Compiègne, al norte de París, antesala de la deportación al Reich para más de 45.000 personas durante la guerra.

El 21 de mayo de 1944, un convoy con 2004 hombres partió de Compiègne camino de Hamburgo. Apretujados en los vagones iban más de 1.600 franceses y casi 200 españoles, entre ellos los asturianos Francisco Cristóbal, José Rendueles, Evaristo Rebollar, Rafael González y Luis Valdés. A los tres días llegaron a Neuengamme, el principal campo de concentración del norte de Alemania. Con el número de preso 32071, Rafael González habría sido asignado a algún comando de trabajo hasta ser liberado posiblemente por el Ejército Rojo en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.

                                

                                                          Campo de Neuengamme

Tras la liberación, Rafael González Costales pasó por diversos campos de refugiados, hasta terminar en Austria. Allí conoció a Ana Maria Hochstein, con quien se casó en Bregenz en mayo de 1947. Dos años más tarde, Rafael regresa a España con su mujer. El matrimonio se instala en Valdepeñas y tiene varios hijos. En los años sesenta, Rafael reclamó una indemnización a la RFA como perseguido político del régimen nazi. En una de las comunicaciones con la administración alemana, Rafael solicitaba información sobre “mi amigo y compañero de sufrimiento” Francisco Cristóbal, quien por entonces vivía en Burdeos. Desconocemos si los dos gijoneses llegaron a tener de nuevo contacto y si, por carta o ante una botella de vino, revivieron su terrible experiencia como deportados.  

 Antonio Muñoz Sánchez

 Grupo Deportados Asturias


Fuentes:

Fotografía aportada por la familia.

Arolsen Archives

CDMH, Salamanca

Archivos Memorial del campo de concentración de Neuengamme

GRUPO DEPORTADOS ASTURIAS

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