miércoles, 5 de mayo de 2021

Alberto Magdalena Forcelledo, de Ujo (Mieres)

 

                                               Campo de Concentración Le Vernet


Alberto Magdalena Forcelledo

Se conmemoró el pasado 11 de abril una efeméride histórica, se cumplían sesenta años del inicio del proceso contra Adolf Eichmann. El conocido como Arquitecto del Holocausto fue secuestrado por el Mosad en Argentina, donde vivía con identidad falsa. Trasladado a Israel, Eichmann fue ahorcado poco tiempo después. Parece ser que el paradero del criminal nazi no era ningún secreto para los servicios de espionaje de numerosos países del mundo occidental. El fiscal alemán que lo localizó, Fritz Bauer, no quiso poner en conocimiento de su país el lugar donde residía el siniestro criminal. La razón era el miedo que tenía a que su propio gobierno avisase a Eichmann de que estaban tras su pista, algo que facilitaría su huida.

Mucha gente cree que los nazis se dedicaron tan solo a perseguir judíos. Esto es simplemente falso. El auge de Hitler vino tras el triunfo de la Revolución Rusa. El comunismo había triunfado y el miedo a que se extendiese el virus rojo por otros países hizo posible que los grandes empresarios y las altas personalidades comenzasen a financiar al fascismo.

En marzo de 1933 se abrió el primer campo de concentración nazi, Dachau. Ubicado en Baviera, Dachau albergó, en un principio, a opositores políticos al régimen nazi. Así, los primeros prisioneros en desfilar por el campo fueron sindicalistas, socialdemócratas o comunistas. Con el tiempo también sirvió de prisión para judíos, testigos de Jehová, homosexuales o criminales habituales, que lucieron el conocido triángulo verde y que hicieron muchas veces de guardianes de los campos, a las órdenes de los SS. También pasaron por el siniestro recinto numerosos gitanos y mercheros, una etnia nómada que ha desaparecido de la larga lista de damnificados por el III Reich.

A Dachau fue deportado Alberto Magdalena Forcelledo. Nacido en Uxo-Ujo, Mieres, el seis de abril de 1905, Magdalena trabajaba en una explotación minera a cielo abierto en Tuilla, donde se había trasladado con su pareja, María García, y sus dos hijos: Lenin y Elena. Con el nombre del hijo, registrado como Elenin, se puede deducir la ideología política de nuestro protagonista. Afiliado al PCE y al sindicato UGT, Alberto participó en la Guerra de España, alistándose voluntario en el Ejército Republicano y formando parte del Batallón Gorki. De allí pasó al Vorochilof y, posteriormente, al Batallón Ladreda 224. Fue herido en combate, en septiembre de 1937 y se tuvo que ir, como tantas otras personas, tras la caída del Frente Norte, en octubre de ese año, a Cataluña. En mayo de 1938 fue declarado inútil total, la guerra le había cobrado la primera de las facturas que tuvo que pagar en su corta vida.

 Al primero de los campos nazis llegó en el último transporte hacia el infierno. Magdalena fue trasladado desde Vernet a Dachau en el conocido como “tren fantasma”, el último convoy que llevó prisioneros hacia los campos nazis. El recorrido, que duraba tres días, se alargó hasta los dos meses debido a los sabotajes, roturas de vías y bombardeos que sufrió el tren en el verano de 1944. Y es que la resistencia, que luchaba contra los nazis, intentó por todos los medios que no llegase a su destino. Como hemos dicho, Forcelledo fue deportado desde Vernet. Evelyn Mesquida nos cuenta esto: “La Vernet, situado en la región del Ariége, a ochenta kilómetros de la frontera franco-española, era un vasto terreno situado a dos kilómetros del pueblo del mismo nombre. El campo había sido creado durante la Primera Guerra Mundial y sirvió para internar a prisioneros alemanes. Abandonado desde muchos años atrás, el conjunto de la base reunía 19 grandes barracones en semirruinas. Calificado como campo disciplinario, allí fueron enviados los soldados españoles que los franceses declaraban peligrosos, entre ellos la casi totalidad de los anarquistas de la 26. División, entre los que se encontraban numerosos grupos de dinamiteros que más tarde destacarían en la resistencia francesa. Entre los 10200 internados, varios miles pertenecían a la Columna Durruti. Allí eran también enviados los contestatarios y los cabezas duras, además de muchos evadidos de los campos o de los entrados ilegalmente en Francia. Algunos de los hombres de La Nueve conocieron el campo. Pasaron allí muchos meses viviendo como todos el maltrato, el hambre, la enfermedad, el barro, el frío y la falta de higiene. Los supervivientes vieron morir en aquella miseria a muchos de sus compañeros.

Considerados como en Colliure, elementos peligrosos, los prisioneros de Le Vernet estaban especialmente vigilados por las fuerzas francesas, sometidos a régimen militar y totalmente aislados de la población, a la que se tenía prohibido, incluyendo a los niños, acercarse a menos de 100 metros de las alambradas, bajo amenaza de brutalidades y castigo para los internados.” No nos queremos imaginar cómo sería tras la ocupación alemana.

Alberto Magdalena Forcelledo, que fue marcado con el número 94059, no sobrevivió a los nazis. El diez de febrero de 1945 ingresaba en la enfermería, falleciendo tan solo un mes después de una neumonía a la edad de cuarenta años. En abril, Dachau fue liberado.

 

Biografía elaborada  por Carlos Barrio y Maribel Luna

-Investigación Grupo Deportados Asturias

 

Fuentes:

Registro Civil de Mieres

Prensa Histórica MCU

BOPO

Arolsen Archives

CDMH

Luis Miguel Cuervo

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