miércoles, 25 de noviembre de 2020

Francisco Cristóbal Pérez, de Gijón




                                                  

Francisco Cristóbal Pérez nació el 16 de enero de 1918 en el barrio gijonés del Natahoyo. Sus padres eran el segoviano Francisco Cristóbal Calvo y Encarnación Pérez Gómez, natural de Madrid y de raíces también segovianas. Ambos tenían cuarenta años cuando llegó el pequeño, lo que invita a pensar que Francisco tuvo varios hermanos mayores. La zona oeste de Gijón albergaba entonces una gran cantidad de empresas que empleaban a miles de familias inmigrantes como la de Francisco. Las condiciones de trabajo y la vida en las ciudadelas eran penosas, lo que dio alas a un movimiento obrero muy combativo. En ese ambiente creció Francisco, quien muy joven, y quizás contemporáneamente, entró en la CNT y en la fábrica de loza “La Asturiana”.

 

                             
                                                 Fábrica de Loza “La Asturiana”, 1911


Al producirse el golpe de estado contra la República, Francisco Cristóbal tenía 18 años y era ceramista en una de las principales industrias de loza del país. Fue enrolado en el “Batallón Espartaco”, cuyo núcleo estaba formado por guardias municipales de Gijón. A finales de abril de 1937, el batallón fue enviado al frente de Bizkaia. Quizás fuera allí, en los mismos días en que la Legión Cóndor arrasaba Gernika, cuando Francisco Cristóbal vivió su bautismo de fuego. En los meses siguientes vería morir a la mayoría de sus compañeros. Al caer el frente norte en octubre, Francisco fue probablemente evacuado en barco desde Asturias a Francia, y regresaría a España por Catalunya para continuar el combate contra los facciosos. Al finalizar la guerra civil pasaría de nuevo a Francia junto a casi medio millón de compatriotas.

Francisco Cristóbal fue internado en el campo de Argelès y meses más tarde enrolado en la 130º Compañía de Trabajadores Extranjeros, que estuvo destacada en Sainte-Livrade-sur-Lot, cerca de Burdeos. Tras la capitulación francesa a finales de junio de 1940, fue desmovilizado y se asentó en Burdeos. Allí vivían por entonces miles de refugiados españoles, muchos convertidos en trabajadores forzados de los alemanes. Solo en la construcción de la base submarina participaron 3.000. Los republicanos españoles eran además un colectivo especialmente activo en el movimiento de oposición a los ocupantes. A comienzos de 1944, Francisco Cristóbal y el también gijonés Rafael González Costales fueron detenidos por la Gestapo, acusados de colaborar con la Resistencia. Ambos fueron enviados al Fort du Hâ, la antigua cárcel de Burdeos usada por los alemanes para encerrar a los opositores. Tras varios meses en aquel penal lúgubre e insalubre, ambos fueron transferidos al campo de Compiègne, al norte de París, antesala de la deportación al Reich para más de 45.000 personas durante la guerra.


                                            

                                                                                     Fort du Hâ,  Antigua cárcel de Burdeos

El 21 de mayo de 1944, un convoy con 2.004 hombres partió de Compiègne camino de Hamburgo. Apretujados en los vagones iban más de 1.600 franceses y casi 200 españoles, entre ellos los asturianos Francisco Cristóbal, José Rendueles, Evaristo Rebollar, Rafael González y Luis Valdés. A los tres días llegaron a Neuengamme, el principal campo de concentración del norte de Alemania. Al funcionario que le tomó los datos, Francisco le gastó una broma diciéndole que era campesino. También afirmó que estaba casado y era padre de un niño, lo que parece que no era tampoco cierto. Convertido en el prisionero 32.070, fue asignado a mediados de junio a un comando de trabajo en Braunschweig, una ciudad situada 150 kms al sur. Con otros 125 compañeros construiría las barracas de un subcampo de Neuengamme, que debía albergar a trabajadores esclavos para la empresa de camiones Büssing-NAG.

 

                                     

 

Una vez acabadas las obras, Francisco Cristóbal probablemente continuó trabajando en la empresa junto a más de 1.800 deportados, la mayoría judíos traídos de Auschwitz. La dureza del trabajo, la malnutrición, los malos tratos y el tifus segaron la vida de centenares de ellos. Ante el avance de las tropas aliadas, a finales de marzo de 1945 los SS evacuaron el subcampo de Braunschweig. En terribles “marchas de la muerte”, los presos fueron llevados de campo en campo hasta recalar en Wöbbelin, 50 kms al este de Hamburgo. Hasta 5.000 presos de diversos subcampos de Neuengamme fueron allí concentrados. Casi 1.000 murieron antes de que las tropas americanas liberaran el campo el 2 de mayo. Casi con total certeza uno de los presos que recobraron la libertad en Wöbbelin era Francisco Cristóbal.

La documentación consultada apenas aporta unos pocos trazos de la vida posterior de este superviviente de los campos nazis. Nos dice que regresó a Burdeos, donde en 1958 se casó con la española Adoración Caudevilla. La pareja se instaló en la zona sur del gran Burdeos y no sabemos si tuvieron hijos. Como antiguo deportado, Francisco Cristóbal reclamó una pensión al gobierno alemán. Entre la documentación aportada por el asturiano al servicio de indemnizaciones alemán encontramos un atestado médico firmado por el doctor J. Revol de Burdeos que en pocas palabras condensa todo el sufrimiento que el fascismo infligió a aquel olvidado niño del Natahoyo: “Je soussigné certifie que lui, Francisco Cristóbal, est atteint d´une invalidité de 95%”. Falleció en Talence en 1998.

 

Biografía escrita por Antonio Muñoz Sánchez

Investigación: Grupo Deportados Asturias

 

FUENTES:

Arolsen Archives

Neuengamme Concentration Camp Memorial- Archives

Hemeroteca de “El Comercio“

Registro Civil de Gijón

 

 


miércoles, 18 de noviembre de 2020

Servando Suárez García de Tamón (Carreño)

 




     

       Servando Suárez García, nació en Tamón (Carreño) el 14 de abril de 1910. Era el mayor de los trece hermanos (ocho hombres y cinco mujeres) del matrimonio formado por  Hilario Suárez “El llecheru”, conocido como del "Pequeño de Tamón" y de Adela García, naturales de Tamón y Llorgozana respectivamente, que nacieron en torno a 1890. 

    Eran una familia humilde, que residía en un vivienda propiedad del tratante y carnicero Manolo “Tabaza”. Recogian leche a domicilio en toda la zona y la llevaban a vender en coche de caballos a Gijón y Avilés. También vendían patatas y hortalizas que cultivaban en su huerta.  

     En la actualidad vive Luisa, la antepenúltima de la familia, que tiene 90 años. La familia Suárez García, fue duramente represaliada, durante la guerra civil y en la posguerra. Uno de los hermanos, Manuel, fue fusilado en El Coto (Gijón), siendo teniente del ejército de la república y otros dos ; Marino, y  Emilio, también estuvieron  presos. A este último   lo soltaron, cuando ya estaba enfermo y había perdido la visión de un ojo. Falleció en 1960. 

    Nadie en su familia supo realmente los motivos que llevaron a exiliarse en Francia, a Servando Suárez, que estuvo afiliado a la U.G.T. y a la Juventud Socialista Unificada de Carreño.  Los datos registrados en los Arolsen Archivos, declara que no profesa ninguna religión y que su profesión es la de minero. 

    En el Diario Oficial del Ministerio de la Defensa Nacional, número 27, de fecha 1 de febrero de 1938, aparece publicado su ascenso a sargento, con antigüedad de mayo de 1937. 

    El carreñense, Servando Suárez, fue capturado el 20 de junio de 1940 en Epinal y fue internado en el stalag VIII primero y en el Stalag XII-B (Trevès) después. Se le asignó el número de matrícula 56.586. El 25 de enero de 1941, fue deportado a Mauthausen  y de allí trasladado a Gusen, el 20 de octubre de 1941, donde murió el 10 de diciembre de 1941 a las 14, 30 horas a la edad de 31 años.

 Su muerte fue notificada a su madre Adela García a la calle Príncipe,9 de  Gijón, en mayo de 1958.  

Fuentes: infocarreño.blogspot.com, Arolsen Archives, Fondation de la Mèmoire pour la Dèportation.
Fotografía: Archivos familiares de José Manuel Cuervo 

Investigación: Maribel Luna y Esther Martínez (Grupo Deportados Asturias)

Texto : Esther Martínez Álvarez


lunes, 16 de noviembre de 2020

FÉLIX LLANOS ALONSO

                                                                                                       


  

Félix Llanos Alonso nació en Cienfuegos (Cuba) el 29 de marzo de 1913 viniendo para Asturias cuando contaba cuatro años de edad. Estudió Magisterio y tomó parte activa en la Revolución de 1934. Al producirse la rebelión armada desempeñaba el cargo de maestro nacional con plaza fija en Trubia (Oviedo). Estaba afiliado al P.C.E y como todos los docentes sensibilizados con la causa obrera, formaba parte del sindicato A.T.E.A. Durante la guerra desempeñó el cargo de director del diario “Milicias”, órgano provincial del Partido. En la primavera de 1937 fue elegido miembro del Comité Provincial de Enlace y en el mes de septiembre de ese mismo año designado comisario político de la 185ª Brigada Mixta.

Tras la caída del frente Norte se unió a un grupo en Marabio (Teverga), del que formaban parte entre otros por José Tuñón, Angelín Suárez, Mario Huerta y el “cubano”, quien nunca fue identificado. Luego estuvo escondido durante siete meses en una casa de Gijón, logrando alcanzar la frontera de Francia en el año 1939. Se dice que abandonó de Asturias en una ambulancia vestido de falangista. El 3 de septiembre de 1939, sin documentos de identidad, ni contacto alguno, sin dinero y sin dirección, fue encarcelado en Bayona y condenado a 45 días de cárcel por “entrada ilegal en Francia”. Luego le trasladaron al campo de Gurs, donde a esas alturas ya había 30.000 republicanos españoles. En enero de 1940 pasó a la 185ª Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE) establecida en Montreuil-Bellay (Maine et Loire), junto a Carlos Aparicio y Luis Montero “Sabugo”.

Más tarde estuvo en la cárcel de Burdeos y posteriormente le encerraron, por resistente, en la prisión de Marsella. En octubre del 1943 fue trasladado a la Central de Eysses, una antigua abadía del siglo XVII situada en la población de Villeneuve –sur- Lot, en el departamento de Lot y Garona. Allí había había retenidos unos 1.200 presos políticos, entre los que se encontraban ochenta y dos españoles. Los reos se organizaron militarmente en lo que ellos mismos bautizaron como Batallón de Eysses, del que sería nombrado comandante Francois Bernard, desempeñando Félix Llanos el cargo de comisario político. Meses más tarde protagonizaron una insurrección. Durante la lucha, que se prolongará por espacio de 11 horas, Llanos dirigió a los doce hombres que integraban el “comando de la Muerte”, el cual servirá de punta de lanza en cada una de las acciones llevadas a cabo, ejecutando varios asaltos contra una torre-mirador guarnecida con ametralladoras.

El 30 de mayo de 1944 las autoridades de Vichy entregaron a Félix Llanos y al conjunto de los detenidos a la división S.S. “Das Reich”, antes de ser deportados a Dachau. Dentro del campo, donde tenía el número 73.683, obtuvo con la ayuda de un “kapo” alemán, antiguo voluntario de las Brigadas Internacionales.

Su nombramiento en el “kommando Transport II”, le posibilitó poder desplazarse dentro del campo y así obtener algo de carbón, que cambiaba por comida ante el personal corrupto de la administración del centro, lo que le permitió sobrevivir y también ayudar a numerosos camaradas. Llegó a ser responsable de la organización clandestina de los comunistas españoles encerrados en Dachau. Tras la Liberación escribió: “ningún camarada del partido flaqueó, aunque algunos murieron y muchos sobrevivieron en una tremenda miseria. Claro está que entre nosotros, nunca hubo casos de prostitución, robo o denuncia”. Añadió: “La memoria que tengo de Dachau es dolorosa. En los ojos está grabada la memoria horrible del crematorio. Sigo respirando la hediondez de los blocks cerrados…



Dachau me ha matado de muerte lenta. Dachau ha destruido mi cuerpo… Pero la vida en el campo jamás consiguió empañar la pureza de mi conciencia”.

Unos años más tarde Félix Llanos falleció de tuberculosis, probablemente a consecuencia de las secuelas de su deportación.

Una parte importante de esta biografía está tomada de un artículo de Fabien Garrido traducido por Paulina Brault, publicado en  http://museedelaresistanceenligne.org

Biografía escrita por Luis Miguel Cuervo

Grupo Deportados Asturias

José María Alfredo Rodríguez Velasco, de Pola de Lena

 






José María Alfredo Rodríguez Velasco

Capitán de Milicias.

 

Nació en Pola de Lena el 10 de febrero de 1911, vecino de Carabanzo, hijo de José y Sofía, casado con Covadonga Espinedo Rodríguez. Miembro de una familia humilde integrada por cuatro hermanos, quedó huérfano de madre cuando tenía dos. Empezó a trabajar en la mina con tan solo doce, recorriendo diariamente diez kilómetros de ida y otros tantos de vuelta para poder asistir al pozo. Con los años fue promocionando hasta alcanzar la categoría de “picador”, estudiando para vigilante minero durante las noches. El contacto con las duras condiciones laborales hizo que pronto se implicara en el movimiento obrero. Fue miembro del Sindicato de Obreros Mineros de la UGT, afiliándose a las JJ.SS. de Carabanzo-Lena (Asturias) en 1933.

Voluntario en los primeros momentos de la guerra, el 15 de diciembre de 1936 se alistó en el Batallón Gordón de Ordás nº 20, del que fue nombrado teniente. Tras dirigir a una sección de la 1ª Compañía de esa unidad, ascendió a capitán a principios de septiembre de 1937, permaneciendo en el cargo hasta el final de la guerra en Asturias.

Tras la caída del frente se refugió en un zulo construido en casa de su madrina. No estaba dispuesto a dejarse capturar vivo, por lo que siempre estuvo acompañado de dos granadas de mano. En el año 1938 decidió intentar alcanzar la frontera con Francia. Hizo el trayecto andando, en bicicleta y alguna parte del recorrido en tren.

El primer año estuvo en el campo de Gurs, donde trabajó de carpintero, colaborando en su construcción. Después de la ocupación alemana fue a trabajar a La Rochelle. donde se incorporó a la Resistencia francesa. Fue detenido por los gendarmes e ingresó en la cárcel de Burdeos, en el Chateau du Ha, de donde intentó escaparse hasta en cinco ocasiones. Estuvo internado en el campo de Compiégne, al norte de París, hasta que fue trasladado al campo de concentración Buchenwald, en Alemania en enero 1944. Ingresó con la matrícula 40.648, logrando sobrevivir de manera milagrosa a las penurias diarias a las que eran sometidos todos los prisioneros. Cuando fue liberado del campo, pesaba 36 kilos, permaneciendo en un sanatorio durante doce meses.

En 1948, diez años después de salir de España, logró reunirse con su mujer y sus dos hijas, estableciendo su domicilio en París. Allí perteneció a las Secciones de la U.G.T. y del PSOE, trabajando hasta su jubilación en 1978 en su negocio de electricidad. Ese mismo año se trasladó a Biarritz, donde vivió hasta su fallecimiento el 26 de abril de 2007.

 

 

Biografía escrita por Luis Miguel Cuervo

 

 

 

Fuentes:

 

 

Una parte de esta biografía está tomada de una pequeña obra escrita por su nieta Maríe Rodríguez, la cual lleva por título “Historia de un revolver”.

 

Hijo Alfred Rodríguez

 

Arolsen Archivos

 

Fundación Pablo Iglesias.

 

Centro Documental de la Memoria Histórica.

 

Grupo Deportados Asturias

miércoles, 4 de noviembre de 2020

ROBUSTIANO FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ "Tano" , de Candás (Carreño)

 


Nació  el día 14 de abril de 1877, en la casa familiar de la calle Rua, en el seno de una familia de pescadores de la villa de Candás, en el concejo asturiano de Carreño.  Sus padres eran Faustino Fernández y Ramona Rodríguez (fallecida en 1955).  Robustiano era el séptimo de ocho hermanos y perdió a su padre en uno de los trágicos naufragios de pesqueros en los que perecieron muchos marineros candasinos.

“Tano”, al igual que casi todos sus hermanos, no pudo sustraerse a la ocupación familiar vinculada al mar y fue botero.

En 1901 se casó a los 23 años con Ramona García Artime de la Atalaya, de Cardo, y formaron una familia con diez hijos: Juaco, Josefa, Carmen, José, María, Concepción, Ramona, Pilar, Mª Paz y  Lucinda, la menor.

Después de que su hijo Juaco Fernández, militante de UGT, fuera detenido y torturado, Robustiano sintió miedo por su familia tras la entrada del ejército franquista en Asturias. -“No era político. Salía a la mar y llegaba a casa, cosía redes y nasas y volvía a la mar; esa era su vida”, recordaba su hija Lucinda Fernández.

Lucinda había nacido en Candás en 1922 y a los 15 años, tras la caída del Frente Norte en el otoño de 1937, embarcó con su padre desde el puerto El Musel hacia Burdeos. Con ellos iban una hermana de Robustiano y una cuñada con sus hijos.

Ella misma relataba así su paso por Cataluña antes del exilio de la Retirada: “luego terminamos en Cataluña, en el pueblo de Senguín. Cuando los soldados nacionales llegaban por Lérida nos evacuaron de nuevo a Francia “.

Robustiano y su hija fueron internados en el campo de Les Alliers, en las cercanías de la ciudad de Angoulême del sudoeste de Francia. Allí coincidieron con la familia de Galo Ramos y con otros asturianos. En este campo de internamiento los alemanes concentraron a centenares de refugiados españoles: hombres, mujeres y niños. La característica que hacía de este campo uno de los más benignos era que permitía mantener unidas a las familias.

Cuando Angulema fue ocupada por las tropas nazis, la embajada alemana en España preguntó al ministerio de Asuntos Exteriores (Serrano Suñer) si estaba dispuesto a hacerse cargo de los dos mil  “españoles rojos” que estaban internados en Les Alliers, advirtiendo que las autoridades alemanas de ocupación se disponían a alejarlos de Francia. La respuesta de las autoridades franquistas no pudo ser más letal para nuestros compatriotas refugiados de la derrota: Franco se desentendía de ellos por considerarlos apátridas y enemigos del régimen.

El 20 de de agosto de 1940 salía de Angulema un convoy con 927 refugiados españoles en dirección al campo de concentración nazi de Mauthausen, en Austria. Era el primer convoy con población civil de Europa Occidental  hacia los campos de exterminio. Fueron llevados a pie hasta la comisaría de Angulema por policías franceses y soldados alemanes. Una vez fichados, fueron trasladados a la estación de Angulema y encerrados en vagones de ganado. A los españoles les dijeron que iban a la zona libre de Francia pero lo primero que vieron sus ojos, tras cuatro días de viaje, fue a los guardianes del campo de Mauthausen.

Cuando el llamado “convoy de los 927 “ llegó a la estación de Mauthausen  en la madrugada del 24 de agosto, se ordenó bajar a los hombres y a los niños mayores de 14 años, 470 personas ( la cifra sería de 430 en Montse Armengou y Ricard Belis "El convoy de los 927". 2005). Sólo una minoría consiguió sobrevivir hasta el 5 de mayo de 1945, fecha de la liberación.  El resto, mujeres y niños menores de esa edad, permanecieron en el convoy y al cabo de unas horas el tren tomó camino de vuelta en dirección a la frontera española por Irún.

-"Yo me salvé -dijo Lucinda Fernández-. Era mujer y sólo querían hombres. En aquella estación fué la última vez que ví a mi padre."

Robustiano fue ingresado en el infierno de Mauthausen , donde los nazis le impusieron el número 4140. Justo a los seis meses, el 24 de enero de 1941, será seleccionado para ser trasladado a Gusen, subcampo a 5Km de Mauthausen . El 14 de abril, aniversario de la proclamación de la  II República, cumplió  64 años en este campo de exterminio. A pesar de su avanzada edad resistió con vida cinco meses más, hasta su fallecimiento el día 27 de setiembre de 1941 a las 2.20h de la madrugada , según la ficha de registro del campo.

En realidad, Robustiano figura en un listado de la "Foundation pour la Memoire de la Deportation" de españoles muertos en la cámara de gas del Castillo de Hartheim . El mismo día, 27 de setiembre de 1941, que  los asturianos Ramiro Fernández  León (Mieres), Manuel Fernández Medio (Gijón) y Alfonso Fernández Marcos (Tineo). Todos ellos aparecen registrados por los nazis  como fallecidos en Mauthausen - Gusen.

Lucinda relataba que  no supo del  final de su padre hasta aquella tarde en el parque del Muelle de Avilés , en la que Galo Ramos, sobreviviente del campo de concentración  y escritor del libro “Sobrevivir al Infierno. Memorias de una víctima del nazismo” le habla de Robustiano.

 Encontré a Galo Ramos en el parque del Muelle y me contó qué le había pasado a mi padre allá en Mauthausen. Me dijo que había muerto en los hornos. Yo no había vuelto a saber de mi padre desde entonces, desde que los soldados le pusieron en una fila y desapareció.”

La viuda e hijos de “Tano” durante 60 años sólo pudieron suponer que había muerto como millares de españoles en una cámara de gas, o extenuado por el trabajo en las canteras, o de hambre o por los maltratos físicos o de enfermedad. Nunca tuvieron noticias oficiales.

Lucinda Fernández intentó dar a conocer la historia de su padre y la suya propia como exiliada en Francia e integrante del “convoy 927”. Antes de regresar a Asturias estuvo en el orfanato de Fuenterrabía  hasta que su tía la reclamó a través de la Cruz Roja. Según nos cuenta su hija Lucila, fruto de las secuelas psicológicas tras su devastadora experiencia siendo una niña: "Mi madre nunca podía dormir con la luz apagada y era incapaz de subir en un ascensor por la ansiedad que le producía”. Falleció a los 89 años, el día 6 de setiembre de 2014, tras haber dado a conocer todo lo que pudo su historia familiar.

 

Biografía escrita por Begoña Álvarez Cienfuegos

 

Fuentes:

- Familia de Robustiano Fernández Rodríguez

- Arolsen Archives  

- Libro de  Galo Ramos “Sobrevivir al infierno”. Ed. Nardo Villaboy. Diciembre 2002.

- ARMH . Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

- Documental "El convoy 927 Mauthausen". 2005

- Investigación Grupo Deportados Asturias

 


lunes, 2 de noviembre de 2020

ELIAS CERNUDA BRAÑAS, de Valdés





    Nació en Mones de Muñas, concejo de Valdés, el 18 de noviembre de 1908. Era hijo de María y de Eugenio. 

    Al comienzo de la guerra civil vivía en Gijón, en el número 62 de la calle Ezcurdia, y era Guardia de Asalto, con destino en la plantilla de  Gijón. La Gaceta de la República, número 111, del día 21 de abril de 1938, publica entre otros, el ascenso de Cernuda Brañas, a Cabo, con antigüedad del 31 de diciembre de 1936, por méritos de guerra y con el informe favorable del Jefe de la Unidad de dicho Cuerpo.
Elías Cernuda Brañas, se había casado con María y tuvo dos hijos; Rafael y María Dolores. 
Se exilió en Francia. Estuvo en el campo de refugiados de Argelés. Fue prisionero en el Stalag XI-B, con el número de matrícula, 87584, deportado a Mauthausen, el 27 de enero de 1941,
donde le asignaron el número de prisionero 5469. El 8 de abril fue trasladado a Gusen, con el número 11982. Fue asesinado en ese lugar el 21 de octubre de 1941 a las 7,30 de la mañana. 

Texto: Esther Martínez Álvarez
Grupo Deportados Asturias


martes, 27 de octubre de 2020

EVARISTO REBOLLAR FERNÁNDEZ, de Tazones (Villaviciosa)

 

EVARISTO REBOLLAR FERNÁNDEZ  , de Tazones

Evaristo nació  el 30 de junio de 1917 en el pueblo pesquero de Tazones, perteneciente al concejo de Villaviciosa en  Asturias. Sus  padres eran Eulogio Rebollar Estrada y Balbina Fernández Martínez. Era el segundo de los cuatro hijos de la familia junto con Salvador, Flor María y Balbina. Trabajaba  desde temprana edad con su padre y su hermano mayor como pescador.

La familia siempre tuvo ideas progresistas, demócratas y republicanas. Evaristo estaba afiliado a la C.N.T y su hermano Salvador a la UGT.

Su padre fue represaliado y fusilado en el cementerio del Sucu en Gijón el 3 de marzo de 1938. A su hermana Flor, que apenas era una niña, le raparon el pelo, la detuvieron y la encarcelaron en la prisión de Villaviciosa , donde la amenazaron con asesinarla como a su padre. Salvador, el hermano mayor, luchó defendiendo el gobierno legítimo de la República como marino en el destructor “Antequera” y murió en 1943 en el norte de África (Susse)  durante un bombardeo alemán.

Evaristo se incorporó a la lucha en el Frente Norte contra el ejército franquista sublevado. Tras la caída de Asturias en octubre de 1937 pasó a Cataluña con 20 años. Combatió con la 56ª Brigada mixta de infantería y fue herido por un obús en Torres del Segre perdiendo dos dedos de un pié. Durante la contienda fue ascendido a sargento del Ejército Republicano.

Ante el avance de las tropas franquistas Evaristo formará parte de los 500.000 exiliados republicanos en la Retirada hacia Francia y cruzará la frontera el 6 de febrero de 1939 por Port –Bou con sus compañeros supervivientes de la Brigada.

Refugiado en Francia, Evaristo fue recluido en el campo de Argelès-Sur-Mer donde, aún sin recuperarse de sus heridas, vivirá las duras condiciones de vida a las que fueron sometidos los republicanos  españoles sin más refugio en un principio que el mar y la arena.

El 29 de abril de 1939 se alista en la 10ª CTE (Compañía de Trabajadores Extranjeros) destinada al macizo de “Parpaillon” en los bajos Alpes para la construcción de una carretera. De aquí será llevado con la misma CTE a reforzar la línea Maginot en el norte de Francia , concretamente en  Ars-Sur -le-Mouselle.  Hasta el 14 de junio de 1940 estuvo trabajando en el refuerzo de las fortificaciones francesas . En esta fecha abandona la compañía y se dirige a Marsella , donde fue acogido en el consulado de México.

En mayo de 1941, Evaristo  abandona el Consulado y se dirige hacia la zona ocupada por los alemanes en el norte de Francia, probablemente para  realizar alguna acción de la resistencia.

El 22 de julio de 1941 fue detenido junto a otro español en la estación de Varois  por los gendarmes del régimen de Vichy. Evaristo durante el interrogatorio no dará su verdadero nombre sino su apodo: “Tomás Sáez Zapata”, con el que seguirá su itinerario de deportación por Francia y Alemania.

El 29 de julio de 1941 lo llevan a la prisión de máxima seguridad de Clairvaux , próxima a Dijon. De allí, en setiembre de 1942, fue trasladado al campo de concentración francés de Rouille y de aquí al campo de Voves. En este campo se produjo una fuga de 42 prisioneros y a continuación las SS toman el control del campo. El resultado será que el 9 de mayo todos los prisioneros fueron trasladados al campo de Compiègne-Royallieu y con ellos Evaristo Rebollar. Su llegada tiene lugar el 11 de mayo de 1944 y lo registran con el número 35388 y bajo su nombre de guerra “Tomás Sáez Zapata”.

Diez días más tarde, el 21 de mayo de 1944,  lo cargan en uno de los convoyes llamados “trenes de la muerte”. Llevaba más de 2000 hombres con destino al campo de concentración de Neuengamme, en Hamburgo. Al cabo de tres días de un penoso viaje  llegan al campo extenuados, deshidratados y muchos  de ellos muertos.

En Neuengamme Evaristo pasó a ser el número de preso 32042 y fue destinado a realizar trabajo esclavo en el movimiento de tierras, empujando vagonetas, para la construcción del canal del río Elba. Posteriormente lo trasladan al Komando de Beendorf-Hemstedt, cerca de Hanover, en unas antiguas minas de sal . Allí los SS habían establecido, dentro del proyecto secreto denominado “Bulldogg”, unos talleres subterráneos para la producción de armas para las fuerzas aéreas alemanas Luftwaffe. Evaristo estaba concretamente  en el pozo  llamado “Marie”. Añadido al trabajo agotador, las condiciones de las galerías fueron tan perjudiciales para los ojos y las vías respiratorias que  al final de su vida estaba casi ciego por las lesiones.

El 10 de abril de 1945 el Komando fue evacuado ante la inminente llegada de los aliados, los prisioneros fueron transportados en vagones de carga en una de las llamadas “marchas de la muerte”. Llegaron al subcampo de Wöbbelin al cabo de seis días. Este lugar se convirtió al final de la guerra en un campo de exterminio nazi en el que morían miles de deportados al día de hambre, sed y enfermedades.

El día 2 de mayo de 1945 fueron liberados por el ejército norteamericano. Evaristo no podía regresar a la España dominada por la dictadura franquista. Fue repatriado a Francia el día 19 de mayo y será llevado para recuperarse a una residencia en el norte de París.

Posteriormente tuvo varios trabajos en Francia: en Le Mans en una fábrica, en una granja de caballos, en Vierzon, en Vic sur le Nahon, en Miramax… Con 32 años consigue regresar a España en noviembre de 1949, gracias a las gestiones y avales conseguidos por su hermana Flor y a una orden del 10 de marzo de 1949 por la que se permite la vuelta a España de aquellos que no tuvieran delitos de sangre.

Después de este periplo de 12 años de sufrimiento y penuria Evaristo regresa a Tazones, pero tendrá que ir a trabajar a Vigo con unos primos a una fábrica de pescado, por ser el único lugar en que están dispuestos a hacerle un contrato de trabajo. Consigue regresar a su pueblo, se casa en  octubre  de 1954 con  Josefina Batalla y  crean una familia en Tazones. Falleció en Gijón el día 28 de julio de 1996.

 

Fuentes

Balbina Rebollar Batalla, hija de  Evaristo Rebollar Fernández.

Investigación Grupo Deportados Asturias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 25 de octubre de 2020

ANDRÉS CHAMPIN CUESTA ( Avilés/Cangas de Onís )


 



Andrés Champín Cuesta nace el 12 de febrero de 1903, en Mataró (provincia de Barcelona), donde vivían sus padres Andrés Champín Bertín y María Cuesta González. Su progenitor había nacido en Francia, en concreto en Rive-de-Gier (Departamento de Loire), pequeño pueblo en las proximidades de Lyon, de cuyo entorno eran sus antepasados. Su profesión de vidriero fue el motivo de que viniera a trabajar a España, quizás primero en Avilés, en alguna de las fábricas de vidrios creadas a fines del siglo XIX, donde se casa con la avilesina María Cuesta González; y después en Mataró, importante núcleo industrial de histórica tradición vidriera, donde nace su único hijo, en la calle San Buenaventura nº 18, en que tenían su domicilio. Con posterioridad se asentarían nuevamente a Avilés, siendo aún su hijo de muy corta edad. Ello quizás es la causa de que en su deportación en Alemania, declarase haber nacido en Avilés.

Comenzó a trabajar muy joven, momento en que se afilia a la UGT, y al PSOE –en concreto en 1921- en las agrupaciones avilesinas. No es aventurado señalar que los medios sindicales no debían ser ajenos a su padre, que dio a su hijo una adecuada educación cultural, política y sindical. Sabemos que éste dominaba la lengua francesa. Recaló en Cangas de Onís, por razones profesionales, vinculadas al sector de la construcción, y más en concreto como pintor, donde conoció a la que sería su esposa: Inocencia Molledo Fernández (Avalle, Parres, 1907). Trabajó en algún chalet de Prestín y en el Hotel Pelayo de Covadonga. Aquí –precisamente- contraería matrimonio en enero de 1930, y en Cangas de Onís nacerían tres hijas, aunque el único varón nació en Avilés, en la casa de sus padres. Éste y la mayor de sus hermanas viven todavía.

Su actividad política en Cangas de Onís fue destacada, participando activamente en la organización de las agrupaciones de la UGT y del PSOE, en el año en que se instaura la República, y ocupando diversos cargos. El partido socialista que había sido fundado en febrero de 1927, sufrió una fuerte reorganización con el cambio de régimen, en la que participó; y por lo que se refiere al Sindicato, fue elegido presidente del Ramo de la Construcción, en concreto en el mes de abril de 1934. Fue asimismo corresponsal en Cangas de Onís del diario Avance, histórica cabecera socialista de Oviedo.

Durante la Guerra Civil fue Delegado de Fortificaciones de los frentes del Pontón, cuya comandancia estaba situada en Cangas de Onís, a cuyo frente se encontraba el llanisco Manuel Sánchez Noriega (“El Coritu”).

Tras abandonar Asturias, en octubre de 1937, debió seguir el mismo itinerario de varios miles de republicanos, por barco a Francia y después a Cataluña. Allí se afilia a la Agrupación de Socialistas Asturianos (ASA, ficha nº 1368), en agosto de 1938. Señala que tenía fijada su residencia en el pueblo Concabella, actual municipio de Els Plans de Sió en la comarca de la Segarra (Lleida), en cuyo castillo estuvo instalado, desde mayo 1938, un Campo de Trabajo, el nº 4 de los seis creados por el Gobierno de la República (SIM) en Cataluña. En el desempeñó uno de los puestos de “guarda” como miembro del “cuerpo de seguridad” -en su declaración de la ficha señalada señala que es “cabo” del mismo-. En un artículo recientemente aparecido figura en el listado de vigilantes de dicho campo, aunque sin concretar su nombre, pero claramente identificable: “[…] álies Chapín, asturiá. Havía estat secretari de la UGT a Asturies”

Desconocemos su itinerario en Francia desde 1939, y son muy pocas las referencias de que disponemos de esa época. No hay ninguna noticia referida a su posible estancia en los campos del sur de Francia, y sí de la época en que estuvo en alguna Compañía o Grupo de Trabajadores Extranjeros, ya que en este periodo entró en contacto con una hermana de su padre que vivía en Lyon (Marie Andouin, de soltera Marie Champin Bertin). Ella refirió que se encontraba realizando trabajos de fortificación (sin lugar a dudas se refería a la Línea Maginot) a donde le remitió ropa, que desgraciadamente no llegó a su destino, por estar ya detenido por los alemanes. Su destino fue el Stalag V-D de Estrasburgo, en donde figura registrado con el número 3292, y de allí conducido al Campo de Concentración de Mauthausen donde ingresó el 13 de diciembre de dicho año, registrado con el número 4700. En esta expedición, la segunda en importancia numérica de españoles a dicho lager, arribaron 846 españoles, de los que prácticamente dos tercios serían asesinados.

Tras dos meses escasos en el campo principal, fue trasladado al subcampo de Gusen (registro 10927, el 17/02/1941) donde moriría el 4 de agosto de 1942.


                                     


Al poco de finalizar la guerra en Asturias su esposa fue detenida, y procesada en Gijón siendo condenada a 15 años de prisión. Entre los hechos que se le imputan están su pertenencia al PSOE, con cargo en la Directiva, y pasarse a la zona roja republicana, al haberla sorprendido la guerra en Oviedo, marchándose a Cangas de Onís. También se le acusó de estar encargada de la venta del diario Avance. Permaneció detenida en la Prisión del Coto (Gijón) hasta su traslado en a la Cárcel de Mujeres de Saturrarán, en octubre de 1938. Acabó cumpliendo ocho años y en 1945 pudo volver a su Avalle natal, donde en casa de sus padres habían quedado sus cuatro hijos, la mayor de escasos siete años.

 

.Fuentes:

·         Registros Civiles de Avilés, Cangas de Onís, Parres y Mataró.

·         CDMH Salamanca, Sección PS-B.

·         Avance (Archivo Fundación José Barreiro).

 Adolfo Fernández Pérez, Tiempos heroicos, Fundación José Barreiro, Oviedo, 2013

o     Jordi Oliva i Llorens, Esclaus de la República: el camp de treball núm. 4 de Concabella dins el món  concentracionari del SIM, SEKARRA, Revista del Centre de estudis segarrencs, [Freixenet de Segarra], 1/2020.

(https://cestudissegarrencs.files.wordpress.com/2020/05/sikarra-01-2020-1-definitiu-28052020.pdf).

Luis Miguel Cuervo Fernández

Grupo Deportados Asturias
 

ü     Marcelino Andrés Champín Molledo.

 

 

José Luis Villaverde Amieva (20.10.2020)

 

 

 

sábado, 17 de octubre de 2020

Manuel Avelino Canga Fernández, de Mieres (Asturias)

 


MANUEL AVELINO CANGA FERNÁNDEZ de MIERES

En 1976, el comisario Aedtner, policía alemán y cazanazis,  seguía los pasos de Aribert Heim, médico de las SS también conocido como Carnicero de Mauthausen o Doctor Muerte. ¿Por qué? La justicia alemana había fallado que era el responsable del asesinato de trescientas personas con inyecciones de benceno en 1942.Buscaba supervivientes y entre los nombres aparecía un mierense.

 Manuel Canga Fernández había nacido en el corazón de la cuenca minera asturiana el 20 de agosto de 1906 y sabemos que en 1931 se encontraba en Cataluña. Jeni Montaño, técnica del Ayuntamiento de Súria (Manresa,) nos confirma que Canga fue una persona muy activa en la vida sindical catalana y que participó en las insurrecciones del Alto Llobregat. En el tórrido agosto de 1940, hace ochenta años, fue uno de los deportados a Mauthausen, pasajero del famoso convoy de los 927 en el que también viajaban otros tres mierenses: Ramiro Fernández León, José Martínez González y Rafael Álvarez López. Manuel Canga y Rafael López sobrevivieron.

En Mauthausen fue registrado con el número 3837. No fue la única matrícula que lució, seis meses después de su entrada en” el campo de los españoles” fue trasladado a Gusen, terrible subcampo situado a cuatro kilómetros del principal, como así atestiguó nuestro protagonista en carta mecanografiada dirigida al padre de dos vecinos de Súria, que habían acabado en las fauces del monstruo nazi. Los documentos demuestran que entró en Gusen el 24 de enero de 1941, el 46659 fue su nuevo número de matrícula, su profesión aparece en la ficha: Chemiker, químico. Manuel Canga había trabajado en las minas de potasa.

En mayo de 1945 los norteamericanos liberaron Gusen, Manuel Canga había sobrevivido al campo y a los experimentos de Aribert Heim. Sabemos que vivió en Buenos Aires, poco más, el comisario Aedtner no consiguió encontrarlo. Ni a él ni al Carnicero de Mauthausen. Heim murió en 1992 en Egipto. O eso se cree. A comienzos del siglo XXI unos investigadores alemanes descubrieron cuentas bancarias  en Berlín, pertenecían al Doctor Muerte. En su larga fuga le dio tiempo a colaborar con  revistas científicas españolas y a contactar con el doctor Salvatierra, profesor de la Facultad de Medicina de Valencia.

Biografía de Carlos Barrio

Fuentes; 

Ayuntamiento de Suria

Archives Arolsen

Documentación: Grupo Deportados Asturias

domingo, 11 de octubre de 2020

Manuel Fernández López , de Sanzo (Pesoz)

                                                        


Manuel Fernández López nació el 9 de Noviembre de 1901 en la aldea de Sanzo, perteneciente a la parroquia y concejo asturiano de Pesoz. Aparece en su partida de nacimiento registrado  como Manuel Fernández Villamarzo y López de Cela. Era miembro de una familia de abuelos y padres  labradores, su padre se llamaba  Alejandro Fernández y era natural de Sanzo, su madre era Jesusa López, nacida en Allande.

En 1936, cuando comenzó la guerra tras el golpe de estado franquista, Manuel vivía en Suria, Barcelona,  en la calle de la Diputación 16 y era trabajador en las minas del mismo lugar.  Estaba casado con Ana Ros Acosta y  tenía dos hijos: Alejandro y José, nacidos en Suria, además de Magdalena hija del primer matrimonio de su mujer. Manuel fue a parar al frente de Aragón, donde su hermano José había muerto combatiendo al poco tiempo de iniciarse la guerra. Tras la caída de Cataluña bajo el dominio del ejército  franquista sublevado, Manuel formará parte entre el 28 de enero y el 13 de febrero del medio millón de republicanos españoles que tuvieron que tomar el camino del exilio hacia Francia a través de los Pirineos.

Al igual que miles de refugiados fue confinado a su llegada a Francia en uno de los improvisados campos de concentración del sur. Manuel fue internado en el  campo de Argèles-sur-Mer, localizado en la costa de la población homónima a sólo 30 kilómetros de la frontera española. Este campo de confinamiento se situó sobre los bancos de arena de la misma playa, rodeado por tres hileras de vallas metálicas que se abrían al mar, que hacía de barrera natural. Los primeros meses en Argèles fueron los más duros para los exiliados españoles; el frío del invierno aún duraba y enfermedades como la disentería y el tifus comenzaron a hacer mella en aquellos hombres ya debilitados por el hambre y la sed. En total, se calcula que pasaron por el campo de concentración de Argèles-Sur-Mer unos 100.000 españoles cuyo destino fue diverso. El de Manuel fue probablemente formar parte de una de las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE) militarizadas, teniendo como actividades principales  la realización de trabajos de fortificación en sectores como la Línea Maginot y la frontera francobelga. Debido al emplazamiento geográfico asignado a las CTE empleadas en los sectores fronterizos, miles de ellos perdieron la vida o fueron hechos prisioneros combatiendo a las tropas de la Wechmart en mayo - junio de 1940 durante la ofensiva alemana sobre Francia.

 

Manuel cayó en manos de las tropas nazis y fue  internado con el nº 40651  en  el campo para prisioneros de guerra Stalag VIIA de Moosburg,  en Baviera y a 35 kilómetros al noreste de Munich.  Se le llamaba el campo de los «perros» pues los S.S. patrullaban por el mismo constantemente con perros policías especiales que atacaban donde veían algunos grupos, en los que se intercambiaban objetos unos a otros, o bien, hombres que se dedicaban a buscar las peladuras de patatas para comer. En este destino Manuel Fernández López compartió internamiento con prisioneros de varias nacionalidades y con el también asturiano José Pérez Fernández, de Cangas del Narcea. En un primer momento, todos pudieron acogerse a los acuerdos internacionales que regulaban el tratamiento de prisioneros de guerra, pero desde agosto de 1940 , el ejército alemán cedió , con el beneplácito del dictador Franco, el control y la custodia de los prisioneros españoles a la Gestapo, quien se encargó de separarlos del resto, recabar información sobre su procedencia y actividades político-militares en España y Francia, y finalmente deportarlos.

El día 4 de agosto de 1940, cambiaría una vez más el rumbo para  392 republicanos españoles de Moosburg. Según el testimonio del deportado cántabro, prisionero en el mismo stalag, Ramiro Santisteban : 

 “Fuimos  obligados a formar por un capitán regular, diciéndonos que nos trasladaban a España para la repatriación. En realidad nos  llevaron  a la estación y nos subieron  en pestilentes vagones para el transporte de ganado. Nos dieron un trozo de pan con salchicha  y con eso nos alimentamos dos días. El  convoy llegó  el día 6 de agosto al campo de concentración de Mauthausen, en Austria. No sabíamos dónde estábamos, pero al ver a los prisioneros que trabajaban  con el traje rayado, agotados y famélicos  supimos lo que nos esperaba”.

Este convoy de deportación hacia Mauthausen fue el primero que trasladó prisioneros españoles a los campos nazis. A Manuel le iba a ser asignado el número de deportado 3270 y aparece en la ficha de registro en el campo como minero de profesión. Permaneció en el llamado “campo de los españoles” poco más de seis meses, hasta que el 17 de agosto de 1941 fue seleccionado para ser trasladado  al subcampo de Gusen. En este Kommando situado a 5 Km del campo central , los nazis le asignaron un nuevo número: el 10367.

Consiguió sobrevivir a las vejaciones, el hambre, las enfermedades  y el exterminio por el trabajo hasta el día 13 de octubre de 1941, en que falleció alrededor de las 7.30 h. de la mañana, según figura en la ficha del campo. 

En el mes siguiente Manuel habría cumplido 40 años.

 

Fuentes:

Familia de Manuel  Fernández López

Investigación Grupo Deportados Asturias

Amical de Mauthausen

Ayuntamiento de Suria

Arolsen Archives

Biografía escrita por : Begoña Álvarez Cienfuegos

 

GRUPO DEPORTADOS ASTURIAS

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